La hinchada de Alianza cumplió este domingo, en su apoyo al equipo. Visitó de blanco el Estadio Cuscatlán, al ser mayoría, y puso la fiesta de una final más. Pero no se quedó atrás la de Platense, que la futbolera dejó vacío Zacatecoluca. Si bien no toparon sus graderíos, los que se hicieron presentes metieron su ambiente.
Desde tempranas horas, los aficionados disfrutaron la previa. Las ventas de artículos, así como las infaltables carnes y panes en el Coloso, no faltaron. Y hubo familias y parejas, así como grupos de amigos, vestidos con los uniformes de albos y galleros, quienes metieron su presión.

La PNC montó sus dispositivos necesarios, en cada rincón del estadio, para evitar disturbios. Hubo desalojo de artículos prohibidos en las entradas de las puertas a los graderíos. Esto permitió más tranquilidad al interior del Cusca.
La cereza al pastel fue el grito de gol, para las dos aficiones.
Estuvo ahí, en esplendor. Pero al final, el doblete de Duvier Riascos mandó. Los albos disfrutaron del título, junto al “Cómo no te voy a querer”. Son los campeones. Adelantaron la Navidad feliz, con su corona. ¡La 16!
