Una mujer en la ciudad de Dunedin, Nueva Zelanda, vivió un extraño episodio recientemente al ser secuestrada en su propia vivienda por una zarigüeya.
Si bien las zarigüeya son populares por hacerse las muertas al sentirse en riesgo, este está lejos de ser el caso habitual.
De acuerdo a medios locales, ocurrió en la ciudad de Dunedin, situada en la bahía de Otago, en Nueva Zelanda, cuando la mujer se disponía a salir de su casa y entrar en al auto. Pero cuando intentó hacerlo, el marsupial cargó contra ella, y la única solución que encontró la mujer fue correr de vuelta a su casa.
Y tras repetir el intento y volver a encontrarse con el ataque de la zarigüeya, no tuvo más remedio que llamar a la policía para alertar que una zarigüeya la mantenía retenida en su hogar.
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En breve, un agente de la policía llegó al lugar del incidente, y se encontró con la situación: la mujer en su casa, y una zarigüeya joven que evitaba que ésta pudiese salir.
El ejemplar de zarigüeya se comportó de manera completamente distinta con el policía: se acercó a él, trepó por su pierna y se dejó agarrar.
Las autoridades de la ciudad estimaron que la zarigüeya era o bien un juvenil que acababa de ser abandonado por su madre, o bien un animal que había sido la mascota de alguien, o incluso ambas cosas. En cualquier caso, se trataba de un animal de corta edad, que aún no sabía cómo enfrentarse a situaciones de peligro.
Normalmente las zarigüeyas huyen de los conflictos, y si no son capaces de escapar se hacen los muertos. Y no de cualquier manera, no: bajan su ritmo cardiaco, liberan sus esfínteres... copian en todo lo posible el aspecto de una zarigüeya muerta.
Pero la zarigüeya secuestradora, al ser todavía muy joven, no conocía estas técnicas. E hizo lo que se le ocurrió: se encontró con algo que para ella suponía un peligro, y cargó para defenderse. No ayudó el hecho de que se encontrase en un entorno urbano, donde el animal tenía menos posibilidades de esconderse y protegerse.
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Después del incidente, y del rescate por parte de los agentes de policía, la zarigüeya fue trasladada a un centro de fauna, donde veterinarios revisaron su estado de salud. Tras comprobar que se encontraba bien, el marsupial fue liberado en la naturaleza.
Las zarigüeyas no son nativas de Nueva Zelanda, a ese país llegaron desde Australia, con la idea de organizar un sector de peletería que nunca llegó a despegar.
