Carlos Mauricio Castillo Coto, el joven de 27 años que desapareció en la zona del Teatro de Cámara, en San Salvador, el pasado 30 de octubre, fue encontrado sin vida y muy lejos de su casa. El carro que conducía no ha sido encontrado, confirmaron familiares y amigos del joven.
Para la madre de la víctima, al menos es un alivio haberlo encontrado, aunque muerto. “Gracias a Dios que lo hallamos; al menos le vamos a dar sepultura, comentó a El Diario de Hoy.
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El cuerpo fue encontrado en la hacienda Tucutún, en Ciudad Arce. El pasado domingo. Su cuerpo, estaba atado de manos y pies, fue levantado por Medicina Legal como desconocido pues no le encontraron documentos. Las autoridades nada más dijeron que el joven debió haber sido asesinado en otro lado y luego llevado hasta ese lugar.
También dijeron que la víctima tenía una tatuaje en el brazo y expansiones en las orejas, algo que calza con Carlos Mauricio. Su mejor amigo, Elías, dijo ayer que “Mao”, como cariñosamente le llamaba, tenía tatuada una pluma con acuarela.

Elías cuenta que el viernes Mauricio le llamó pero que él no le contestó porque pensó que era para salir a tomar y estaba molesto con él, ya que salía mucho, a divertirse como cualquier joven de su edad, y que debido a eso hacía poco lo habían asaltado y le decía que se cuidara.
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“Había estado con él en el hospital porque le dieron tres puñaladas y lo golpearon. Yo se lo advertí como amigo que era, le decía: dejá de andar en la calle, buscá tu casa porque a él le gustaba salir bastante”, comenta.
Le gustaba salir a departir
Mauricio, quien residía en Cuscatancingo, nunca anduvo en pandillas, añade Elías.

Asegura que hasta este momento solo ha escuchado que murió estrangulado y tenía unos balazos. “Yo no he querido preguntar detalles de cómo murió porque aún siento el dolor de que le hayan quitado la vida a mi amigo”, expresa.
Familiares de la víctima confirmaron a El Diario de Hoy que, según Medicina Legal, Carlos fue asfixiado y, ya muerto, le dispararon dos veces.
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Carlos Mauricio trabajaba en ventas y también se desempeñaba como taxista de una plataforma digital desde hacía dos años y hasta donde se sabe esa noche de su desaparición había hecho un viaje a alguien de una iglesia y que después de eso creen que se fue a otro lugar.
“Éramos como hermanos, él se quedaba hasta a dormir en mi casa, por eso fue bastante heavy para mí cuando me dijo la mamá que él estaba desaparecido”, comentó Elías.
“Mao, el ser humano que solo anda en la calles, que no le hace caso a su mamá y que prefiere andar con amigos tomando, tiene dos opciones: la cárcel, el hospital y la muerte. Y vos ya estás en el hospital... hubiera preferido que quedara en la cárcel porque es horrible como no tiene idea ver la foto de él, y la forma en que murió”, dijo Elías.
