Adalberto Blanco Gallo de 63 años, quien ha vivido entre telas e hilos, destinado a la sastrería, decidió aprender el oficio a los 19 años. Por más de 40 años lo ha practicado y tiene su propio negocio, la Sastrería Beto’s, ubicada en la calle San Antonio Abad #2237, colonia Centroamérica en San Salvador.
Adalberto asegura haber aprendido el oficio de la sastrería como un pasatiempo, pues su familia y amigos lo practicaban. Nunca se imaginó que la sastrería sería su futuro.
En 1974 se vio obligado a dejar su natal Intipucá, La Unión, y radicarse en San Salvador.

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Ya en la ciudad, tenía que buscar una fuente de ingresos económicos, pero no conocía nada ni a nadie, así que dejó que el azar decidiera su futuro.
Cuando se encontraba en la avenida España, frente a Catedral, tiró una moneda al aire. Cayó cara. Retrocedió y vio una sastrería. En esa terminó de aprender y perfeccionar sus técnicas.
En 1975, comenzó a trabajar en la famosa La Momia Loca, donde hacía pantalones, camisas y sacos, entre otras prendas.
En ese mismo año, compró una sastrería a la cual nombró “Blanco” y en 1988 adquirió otro taller y lo bautizó “Sastrería Beto’s”, para diferenciar sus negocios. Actualmente, este último es del que vive.

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Aprendió a Sobrevivir
Mantener una sastrería por tantos años no ha sido fácil, cuenta Beto, pues el negocio ha tenido grandes épocas, pero también ha tenido muchas caídas.
Una de ellas entre 1982 y 1985, en medio de la guerra, cuando había escasez de materiales, porque algunos pudientes acaparaban todo.

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Otro bache fue en 1986, debido al terremoto del 10 de octubre. Al país llegaron muchas donaciones de ropa usada y la gente no mandaba a hacer sus prendas.
Blanco acepta que en la actualidad se ha perdido el arte de ser sastre, ya poco conocen el oficio y a casi nadie le interesa aprenderlo.

