El gato con botas

Como dijo Mark Twain, “es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada. A esto se suma que la mentira y el engaño benefician más rápidamente a los humanos que las herencias y las habilidades que posean.

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Cristiani (i.), Santos, Weisskop, Guerrero y Cruz, con el orgullo del emblema patrio, en Panamá. Foto EDH/Cortesía Tito Guerrero

Por Mirella Schoenenberg Wollants

2021-06-26 5:22:42

Interesante cuánta historia humana ha sido convertida en cuentos para niños, a pesar de sus valores ambiguos.
Desde niña me llamó la atención “El gato con botas”, recopilado en 1695 por Charles Perrault, pues me sorprendió que un felino hablara, anduviera en dos patas calzando botines, vistiendo capa y sombrero, llevando un saco para las eventualidades.
Con el pasar de los años lo recordé por su contenido y los aprendizajes que se podían obtener de él. Vamos a ver, recordémoslo, en resumen:
Había una vez un molinero pobre que cuando murió sólo pudo dejar a sus hijos por herencia un molino, un asno y un gato. El molino fue para el mayor, el asno para el segundo y el gato para el más pequeño. Este último se lamentó de su suerte.
Enseñanza: La muerte conlleva incremento patrimonial, como dice el adagio: El muerto al hoyo y el vivo al pollo, “El rico y el cochino, no se aprovechan vivos, pero cuando muertos están, qué buenos ratos dan”. Y los inmuebles y medios de transporte son más deseados que otro tipo de bienes.
-¿Y ahora qué haré? Mis hermanos trabajarán juntos y harán fortuna, pero yo sólo tengo un pobre gato.
El gato le contestó:
- No os preocupéis, mi señor, estoy seguro de que os seré más valioso de lo que pensáis.
- ¿Ah sí? ¿Cómo? -dijo el amo incrédulo.
- Dadme un par de botas y un saco y os lo demostraré.
El amo no acababa de creer del todo, pero como sabía que era un gato astuto, le dio lo que pedía.
Enseñanza: La astucia, como la destreza para entender las cosas y beneficiarse a través del engaño o evitándolo, es destacada como un valor y un desvalor al mismo tiempo y que desde tiempo inmemorable se le ha adjudicado la astucia, al gato, como cualidad innata en él. Y…sabiduría pidió Salomón.
El gato fue al monte, llenó el saco de salvado y de trampas y se hizo el muerto junto a él. Inmediatamente cayó un conejo en el saco. Se encaminó a palacio del Rey:
- Buenos días, Majestad, os traigo en nombre de mi amo el marqués de Carabás -pues éste fue el nombre que primero se le ocurrió- este conejo.
- Muchas gracias, gato, dadle las gracias también al señor Marqués de mi parte.
Al día siguiente el gato cazó dos perdices y de nuevo fue a ofrecérselas al Rey, quien le dio una propina en agradecimiento. Los días fueron pasando y el gato continuó durante meses llevando lo que cazaba, al Rey, de parte del Marqués de Carabás.
Enseñanza: Al humano le encanta que le regalen, ya sea Rey o sea esclavo; y que lo adulen: “Del adulador se agrada el señor”.
Un día se enteró de que el monarca iba a salir al río, junto con su hija la princesa, y dijo a su amo:
- Haced lo que os digo amo. Acudid al río y bañaos en el lugar que os diga. Yo me encargaré del resto.
El amo le hizo caso y cuando la carroza del Rey pasó junto al río, el gato comenzó a gritar diciendo que el marqués se ahogaba. Al verlo, el Rey ordenó a sus guardias que lo salvaran y el gato aprovechó para contarle al Rey que unos forajidos habían robado la ropa del marqués mientras se bañaba. El Rey, recordando los regalos, ordenó que le llevaran su traje más hermoso. Con él puesto, el marqués resultaba especialmente hermoso y la princesa lo advirtió, por lo que el Rey lo invitó a subir a su carroza para dar un paseo.
Enseñanza: Como dijo Mark Twain, “es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada. A esto se suma que la mentira y el engaño benefician más rápidamente a los humanos que las herencias y las habilidades que posean.
El gato se colocó por delante de ellos y en cuanto vio a un par de campesinos segando, corrió hacia ellos. -Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que el prado que estáis segando pertenece al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel.
Los campesinos hicieron caso y cuando el Rey pasó junto a ellos y les preguntó de quién era aquel prado, contestaron que del Marqués de Carabás.
Enseñanza: El miedo es la sensación más fácil de aflorar en el humano.
Un ogro poseía un majestuoso castillo. El gato fue a hablar con él:
- He oído que tenéis el don de convertiros en cualquier animal que deseéis. ¿Es eso cierto?
- Pues claro. Veréis cómo me convierto en león.
Y el ogro lo hizo. El gato siguió con su plan:
- Ya veo que están en lo cierto. Pero seguro que no sois capaz de convertiros en un animal muy pequeño como un ratón.
- ¿Ah no? ¡Mirad!
El ogro se convirtió en ratón. El gato rápidamente lo cazó y se lo comió.
Enseñanza: El ego en demasía puede ser la ruina de una persona. ¿El fin justifica los medios?
El gato tomó posesión del castillo, llevando al Rey para mostrar otra posesión del Marqués de Carabás. El Rey quedó fascinado ante tanto esplendor y acabó pensando que se trataba del candidato perfecto para casarse con su hija. El Marqués y la princesa se casaron felizmente y el gato sólo volvió a cazar ratones para entretenerse.
Enaltece el conseguir las cosas a través del esfuerzo personal, pero teniendo cuidado de no caer en que “el fin justifica los medios”. La narración termina como nos gusta a los humanos: con una boda feliz. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Hasta la próxima.

Médica, Nutrióloga y Abogada

Mirellawollants2014@gmail.com