Regresar a las clases presenciales no únicamente tiene emocionados a los alumnos sino también a los padres de familia, quienes analizan que, la enseñanza a distancia, no surte iguales resultados por más esfuerzo que realicen los docentes y estudiantes en dicho proceso.
Pero recapacitan que será un riesgo que enfrentarán sus hijos al regresar a las aulas, el 6 de abril, después de más de un año de ausencia y en medio de una pandemia provocada por el COVID-19.
Ana Aracely Cruz tiene dos hijos que estudian octavo y cuarto grado en el Centro Escolar Colonia Santa María, en Ahuachapán.
Reconoció que, por el momento, ha decidido que sólo su hijo mayor irá a la escuela porque considera que “tiene más cuidado que la niña más pequeña”.
“Por una parte es bueno (que regresen a clases) porque a veces los niños no están activos; pero por otra, por la enfermedad, es de pensarlo bien porque ellos no tienen cuidado. Pienso que poco a poco ellos van a ir adaptándose”, reflexionó la madre de familia.

adecuación de las aulas, como parte de la planificación previa al inicio de clases en las aulas. Foto: EDH / Cristian Díaz
El centro educativo está listo para recibir a los más de 750 alumnos inscritos desde parvularia hasta noveno grado; aunque será decisión de los padres enviarlos para que reciban las clases presenciales.
En la entrada de la institución han colocado un dispensador de alcohol gel y está la base metálica para colocar un recipiente, donado por la Cruz Roja, donde mantendrán agua para que los alumnos se laven las manos de forma regular.
Además cuentan con una cisterna de 90 barriles, que es suministrada a través del sistema de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda).
La Cruz Roja higienizó el lunes 15 de marzo toda la institución, con un líquido cuyos efectos pueden durar hasta noventa días.
El ordenanza de la escuela, César Ramos, explicó que los alumnos serán higienizados al ingresar, les tomarán la temperatura y en los salones de clase, los pupitres se han separado a más de un metro para evitar aglomeraciones.
Ocho padres de familia, cuatro por cada turno de clases, se han comprometido a colaborar para higienizar, junto al ordenanza, la institución, antes, durante y después de cada jornada educativa.
Son doce aulas las que hay en la escuela; estas albergarán solo a la mitad de alumnos de cada sección cada día.
El Ministerio de Educación ya los dotó de recurso de limpieza.
Marisol García tiene la confianza de que su hijo, quien estudia noveno grado, cumplirá todas las medidas de bioseguridad para evitar posibles contagios de coronavirus en su regreso a clases presenciales.
Reconoció que el aprendizaje a distancia se le ha dificultado a su hijo porque por ser una familia de escasos recursos económicos, no siempre han tenido el recurso económico para comprar saldo o paquetes de internet, que le permitan estar al día con las clases.
A eso se suma que la ubicación de la colonia donde residen, a casi tres kilómetros de distancia de la escuela, está en una zona baja, por lo que la recepción de los teléfonos es deficiente.
Esto último tampoco les ha permitido hacer uso del plan de internet proporcionado por el gobierno, a pesar de haber recibido la transferencia.
“Dice que le hace falta acercarse a los maestros para las explicaciones porque a veces es difícil comunicarse con ellos por motivos que uno no tiene redes. Entonces me dice él que es mejor venir a recibir las clases presenciales”, explicó la fémina previo a entregar al profesor el cuaderno donde ha trabajado su hijo.
El subdirector del turno matutino y docente de tercer ciclo por la tarde, Noé Urrutia, señaló que los alumnos cuyos padres opten por no enviarlos a las escuelas, los van a seguir atendiendo de forma virtual y a través de guías.
Aunque reconoció que eso implicará un doble esfuerzo para los docentes, quienes deberán de extender su jornada laboral, incluso en la noche, para no dejar sin clases a todos los estudiantes.
“Habrá que trabajar un rato en la noche porque en el día no nos va a quedar tiempo de estarles calificando. A mí ya me pasó el primer día que vine (a la escuela). Cuando llegué (a la casa) ya tenía como 15 o 20 guías que me habían enviado; entonces en la noche las revisé y califiqué. Así nos va a pasar, que en el día vamos a estar aquí atendiendo a los que vengan y en la noche tenemos que hacer tiempo para evaluar las guías de los niños que no están haciéndose presentes”, analizó el docente.
Por el momento no tienen un estimado de cuántos alumnos regresarán a las aulas; sino que será hasta el primer día de clases que tendrán un parámetro.
En el Centro Escolar Carlota León viuda de Trigueros, Ahuachapán, su directora, Gladis de Calderón, señaló que estiman que la mayoría de los 360 alumnos llegarán a clases, cumpliendo los protocolos de bioseguridad. Hasta el momento sólo diez alumnos, estima, continuarán las clases a distancia.
Cinco padres de familia han formado en cada grado, desde parvularia a noveno, un comité que ayudará a los doce maestros a desinfectar los salones de clase. Esto, además, de la desinfección de los alumnos y la toma de temperatura.
“Aquí están fascinados de que van a venir a estudiar nuevamente. La verdad que uno los ha extrañado y llegamos a sentirnos felices de que el trabajo de uno (será) personalizado y los alumnos van a aprender más. No es lo mismo estar de forma remota que tenerlos presentes, viendo las deficiencias que tienen en el aprendizaje y reforzando, a manera de que los alumnos vayan con mejor conocimiento para el siguiente grado”, expresó la directora.
