Magistrada Doris Luz Rivas: “para las mujeres es más difícil ganarse el respeto”

Afirma que la defensa de los derechos de las mujeres es como una batalla y hay que ir preparadas, cada Corte Plena es un desafío para las magistradas.

Por Mirella Cáceres

2021-03-09 9:00:48

Doris Luz Rivas Galindo, magistrada de la Corte Suprema de Justicia, dice que no siempre su voz fue escuchada en las sesiones de Corte Plena. En sus inicios, cuenta, tuvo que interrumpir al presidente que le negaba la palabra a ella y otra colega y pedir respeto y un trato igualitario.

La Corte Suprema siempre ha estado dominada por hombres. Pero llegar allí no ha bastado, según Rivas Galindo, pues como mujeres han tenido que ganarse el respeto a pulso. “Cada Corte Plena es un desafío”, dice la magistrada en esta entrevista concedida a El Diario de Hoy.

Usted presidió por muchos años la Sala de lo Penal, ¿Cuál ha sido su experiencia y qué obstáculos enfrentó?

Sí, fueron como ocho años, para mí ha sido una oportunidad para poder aportar a la institución, al país y a la justicia, y tratar de ser congruentes con lo que uno anda diciendo allá afuera.

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Un obstáculo es la naturalización del androcentrismo y el mismo patriarcado que a veces las mismas mujeres lo hemos naturalizado. Una de las cosas importantes para mí es darme cuenta de que primero tenía que vencer mis temores, mis miedos, por mi condición de mujer, echar a andar mis capacidades y potencialidades que obvio para una mujer es mucho más complejo.

¿Cómo cambiar ese patrón?

Es importante una tarea de sensibilización, también de dar las oportunidades a las mujeres, que nos permitan demostrar que tenemos potencial, capacidad, y dar la confianza y los espacios que merecemos. En la medida que se nos dan los espacios podemos contribuir a transformar las relaciones desiguales.

Son desafíos bien importantes ser congruentes con la independencia judicial, la transparencia, cómo trabajar para garantizar el acceso a la justicia a los grupos vulnerables, y como transversalizar la perspectiva de género y el de derechos humanos.

Es importante como darle rostro humano a la justicia, no ver la justicia como expedientes o papeles que uno firma a diario sino que detrás de cada petición o pretensión estamos definiendo las libertades y la dignidad de la gente. Eso permite darle un rostro humano sobre todo para aquello sectores que son invisibilizados, para aquellos problemas de la sociedad que vemos natural como la violencia contra las mujeres, la violencia en todas sus expresiones contra mujeres y niños.

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Usted decía que como mujer tienen que hacer un esfuerzo mayor para ser visibilizada. ¿Es resistencia a solo porque es mujer?

Es la naturalización del sistema patriarcal, viene de una mujer, entonces no tiene consistencia una propuesta, sin embargo, con la conformación de la Sala anterior, hubo un buen trabajo, pero para las mujeres es más difícil ganarse el respeto.

Ha habido para escribir muchísimas anécdotas. Cuando recién iniciábamos (en la Corte) el presidente de ese entonces no nos daba la palabra hasta que un día yo lo interrumpí y le dije: momento, ella y yo hemos estado pidiendo la palabra hace rato y no nos puede tratar con desigualdad, son nuestro pares y tenemos igual derecho de participar.

En la medida en que uno va ganando ese respeto y ese esfuerzo de decir: momento, es un planteamiento que estoy haciendo y quiero que se escuche.

Hay que alzar la voz cuando se requiere. Cuando se requiere y con respeto, porque no se trata de un pleito entre hombres y mujeres, yo no me considero enemiga de los hombres ni de los colegas.

¿Qué barreras ha superado usted?

Ganarme el espacio de estar aquí con mucha decencia y tener la oportunidad de poner al servicio de la institución y de mi país mis capacidades y potencialidades porque tenemos limitantes pero también fortalezas. Esas oportunidades uno también debe aprovecharlas no para ejercer poder sino para trabajar… Hay hombres que son aliados y eso es bien importante.

No todos los hombres se resisten. No, hay hombres que son abiertos, respetan, dignifican nuestro trabajo. Un ejemplo es nuestro presidente, el doctor Pineda Navas.

Para ganar espacios hay que prepararse. No es fácil para una mujer porque uno deben demostrar mayor capacidad, potencialidades, prepararse, porque no voy a decir tengo capacidad y no agarro un libro, no me impongo en el mundo del derecho. Yo me he ganado a fuerza de pulso el esfuerzo y qué bien que hubo sectores que me dieron ese espacio.

Yo sigo estudiando otra maestría porque siempre digo: hasta el ultimo día de mi vida voy a terminar de aprender, tengo casi 38 años de ejercer la docencia universitaria, uno queriendo enseñar termina aprendiendo… Los jueces tenemos que conocer las realidades porque sino convertimos la justicia en una justicia excluyente y selectiva.

¿Se ha ganado espacio en la sociedad?

Hemos avanzado, pero primero tenemos que vencer nuestro miedos, juntas y con hombres que confían y creen en nosotras y son nuestros cómplices en estos procesos.

Se puede avanzar pero teniendo una mirada transformadora y no conformista… Yo hago la pregunta: qué impide que hayan ocho mujeres en la Corte. Pero es la mirada de los que eligen. Es como (si dijeran) es que ya les dimos algo. Nosotras no somos algo, somos seres humanas dotadas de capacidad y potencialidades que podemos hacer bien las cosas.

Hay que pedir la presidencia de la Corte, ya es tiempo. ¿Y por qué no? Me parece que los avances son buenos pero nos hace falta mucho todavía. Yo soy una mujer de utopías y de ideales porque si no los tengo me voy conformando y no avanzo. Las utopías no son malas porque nos permiten avanzar.

Los ciudadanos no tenemos la oportunidad de verlas debatir en Corte Plena, ¿Cómo es esa batalla con sus colegas?
Cada corte plena es un desafío en el que usted tiene que ir preparada para argumentar o contra argumentar, si hay que ceder pues hay que hacerlo pues hay argumentos mejores que los suyos, pero si una está segura que tiene la razón y si es congruente con su corriente de pensamiento y luchar porque no se vaya a cometer una injusticia.
Porque son derechos humanos los que se están en juego.

Correcto, totalmente. Por eso le digo no es fácil que en el tema de la defensa de las mujeres uno tiene que tener cuidado porque los estereotipos todavía están. Uno tiene que prepararse para ello…