El artista Marco Antonio Lima, originario de Ahuachapán, falleció el miércoles en la madrugada luego de padecer un prolongado cáncer ganglionar, que le fue afectando su salud principalmente a partir de mediados de año.
Manli, como era su nombre artístico, incluso puso a la venta todas sus obras para costear su tratamiento. Personas altruistas también lo apoyaron en algunas ocasiones.
Su esposa, Carolina de Lima, señaló que el artista será sepultado el jueves cerca del mediodía.
“Él me decía (cuando le detectaron la enfermedad) ‘no llorés niña, si esto ya vas a ver que va a hacer pasajero’. Esa enfermedad se lo llevó, luchó hasta donde pudo porque se aferraba mucho a la vida” expresó su esposa.
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Toño, como le llamaban sus conocidos, siempre fue una persona positiva e incluso durante sus últimos días de vida no dejó de pintar.

Una asociación de artistas salvadoreños radicados en Nueva York, Estados Unidos, lo había invitado a una exposición para marzo próximo. Estaba entusiasmado porque iba a ir a mostrar el arte que hacía a pesar de su padecimiento.
“Pintó su último cuadro hace dos meses; parado, con dolor, ahí se estaba. Ratos se sentaba, ratos se paraba y volvía a pintar. Me decía ‘todavía tengo fuerzas’”, recordó la esposa.
Manli relató su vida, su enfermedad, y sobre una de sus grandes pasiones, el arte, en febrero de 2019 durante una entrevista con El Diario de Hoy.
Para entonces había puesto a la venta todas sus obras con la finalidad de recaudar fondos que le ayudaran a cubrir los gastos de su tratamiento.

En esa ocasión relató que en octubre de 2018 reapareció un cáncer ganglionar del cual había sido operado el 7 de mayo de 2013.
Los médicos, y principalmente él, no encontraron una explicación del porqué de su enfermedad, porque está asociada a personas que han sido fumadores; algo que Toño nunca realizó.
Tampoco fue bebedor de licor, café ni bebidas carbonatadas y desde 1972 era vegetariano.
Manli descubrió el amor inicialmente por el dibujo cuando tenía 8 años y cursaba el segundo grado en la desaparecida Escuela Urbana Mixta Odeca.
Dos de sus tías maternas copiaban las fotografías de los artistas que salían en los periódicos de ese entonces.
Él quedaba admirado sobre las creaciones y se entusiasmaba al grado que cuando sus parientes terminaban los dibujos, los tomaba para analizar cómo los habían logrado con tanta perfección.
En la escuela se recordaba lo que ellas hacían, por lo que comenzó a realizar “garabatos”, como los llamaba, hasta que fue descubierto por su maestra Imelda Carranza, quien quedó sorprendida por los dibujos que hacía.
A partir de ahí, la docente siempre que la lección incluía dibujos, le pedía a Toño que los realizara. Utilizaba dos ladrillos de apoyo para alcanzar la pizarra donde hacía los trazos con yeso.
La temática sobre la que pintaba era principalmente sobre filosofía hermética-mística, que consiste en estudios filosóficos que tienen que ver con disciplinas como el yoga, cosmobiología, cábala, y el estudio de las culturas hindú y egipcia, entre otras.
“Mi pintura no es decorativa, conlleva mensaje social pero no de corte político sino de otros niveles de conciencia”, dijo Manli a El Diario de Hoy en febrero del año pasado.
