La actualidad del Ateneo de El Salvador

La trascendencia de Ateneo está en la visión asumida como horizonte desde 1912, que le permite mantenerse activo en pleno siglo XXI.

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Mari Carmen Aponte fue embajadora de EE. UU. en el país y ahora es voluntaria en la campaña de Biden. FOTO EDH Archivo

Por Carlos Domínguez

2020-09-21 5:45:46

Pocas instituciones logran trascender y ser vigentes pese al paso del tiempo, que para muchos es implacable. Existe una que reúne tales características. Ha sido capaz de unir a grandes exponentes de la cultura en sus diversas manifestaciones: Ateneo de El Salvador.

Su nombre está inspirado en el Templo de Atenea y en ella misma como la diosa protectora de la sabiduría de la antigua Grecia. Su misión es rescatar y promover valores culturales desde su fundación, el 22 de septiembre de 1912, por un grupo de intelectuales con el propósito de elevar la cultura nacional en todas sus manifestaciones; es un foro de pensamiento, analítico, crítico y de creación en general.

Su membresía ha sido formada por los más destacados intelectuales del país en diferentes áreas del conocimiento. Médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, periodistas, filósofos, humanistas, historiadores, poetas, escritores, pintores, y maestros entre muchos profesionales han sido parte de Ateneo a lo largo de su historia.

Basta mencionar algunos nombres para ver la calidad intelectual que ha caracterizado a Ateneo en 108 años de existencia: Alberto Masferrer, Francisco Gavidia, David J. Guzmán, José Gustavo Guerrero, José María Peralta Lagos, Miguel Pinto, Napoleón Viera Altamirano, Cristóbal Humberto Ibarra, Jorge Larde y Larín, Monseñor Luis Chávez y González, Cnel. José María Lemus, Pedro Geffroy Rivas, Salarrué, Claudia Lars, Eva Alcaine de Palomo, Manuel Luis Escamilla, Quentin Farrand, entre muchos exponentes del conocimiento.

Tal calidad de aportes a la cultura ha sido plasmada en la revista Ateneo, que desde el 1 de diciembre de 1912 recoge gran parte de la labor cultural de la Institución y los aportes intelectuales de sus miembros.

Incluye el interés por aportar soluciones a problemas que afronta el país. Es el caso de la revista Ateneo, en la que siendo presidente de la institución el maestro Francisco Gavidia, publicó en octubre de 1915 un artículo titulado “Sobre instrucción Pública”, dirigido al entonces mandatario Carlos Meléndez.

Planteó que “mal piensan los que creen que un pueblo ignaro v mal educado, cívicamente hablando, puede convertirse por obra de magia en una República modelo. Hay que sembrar la simiente en los surcos de la escuela para que las nuevas generaciones consoliden, para siempre las hermosas instituciones de la República Democrática”.

Desde 2015 Ateneo ha institucionalizado el Reconocimiento al Mérito Artístico, que reconoce el esfuerzo de instituciones y exponentes de las ramas del arte. Se alista a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Centroamérica, mediante diversas actividades alusivas.

La trascendencia de Ateneo está en la visión asumida como horizonte desde 1912, que le permite mantenerse activo en pleno siglo XXI. Una frase del entonces presidente Manuel Enrique Araujo colocada en sus instalaciones, lo resume: “Hagamos de nuestro pequeño pero bello país cada día más fuerte e intenso el poder de la ciencia, esparciendo su luz vivificante y divina en los cerebros de la potente juventud que se levanta, para disipar de ellos la ignorancia, causa eficiente de la degradación humana.

“Fundemos institutos, escuelas y periódicos. Levantemos tribunas para señalar a nuestro pueblo su augusto destino, así en vez de gastar sus vitales energías, en estériles e infecundas luchas, que se engrandezca su espíritu en las dulces y benéficas conquistas del saber”.

Más que un ideal, es una necesidad para El Salvador.

Periodista.