Hay historias sumamente interesantes que tienen protagonistas insólitos. Este fue el caso del exjugador de la NBA, Gilbert Arenas, quien se retiró en el 2012 y decidió contar por medio de sus redes sociales, la forma peculiar en la que se terminó llevando 300,000 dólares en una lotería local del estado de California.
El exjugador comentó que se dirigía a jugar al Powerball, pero no se llevó su billetera y al llegar a una gasolinera, ubicada a medio camino entre su casa y su tienda tradicional donde juega a esta lotería, se acercó un indigente para pedirle dinero y allí se dio cuenta que solo andaba diez dólares, de los cuales iba a darle cinco al indigente y le iba a poner cinco en gasolina.
Pero allí sucedió la historia, ya que Arenas le dijo a la persona en situación de calle, que solo tenía los diez dólares y los iba a repartir, pero el indigente le respondió que hacia dónde iba, Arenas le mintió diciendo que iba a ir a Thousand Oaks, a varios kilómetros de donde iba a ir originalmente en Calabazas, entonces esta persona le propuso un reto.

Le dijo que hacia donde iba, no le iban a alcanzar los cinco dólares que pensaba ponerle a su vehículo de gasolina, con lo cual le dijo que se quedara con los diez dólares y al ganar el premio, regresara a esa gasolinera y le diera 20 dólares. “Le dije si estaba seguro (que iba a ganar) y dijo que sí. Sé que vas a ganar”, con el reto aceptado, se fue a su tienda de confianza.
Sorpresa, no estaba abierta la tienda y Arenas se resignó a que no iba a jugar con sus números y había dejado ir la oportunidad de ganar el dinero. Aunque, aún más asombrado cuando se despertó a la mañana siguiente y vio que le escribieron a su celular diciendo que se había ganado los 300,000 dólares del premio Powerball.
Arenas pensó que era una broma y no le dio demasiada importancia, aunque se acercó durante el día para volver a jugar en esa lotería y lo recibió el gerente de la tienda para decirle que en efecto había ganado los cientos de miles de dólares y que le había mandado el mensaje para comunicárselo.
Arenas le había comentado al gerente que en su pensamiento, no había jugado porque al estar cerrada la tienda, no pudo enviar sus números, pero él le respondió que al cerrar temprano, él se dio a la tarea de enviar sus números y que había resultado favorecido.
Al final, el exbase visitó al indigente y le dio su parte, afirmando que por seguridad no iba a dar la cantidad. “Él saltó y me abrazó durante cinco minutos llorando y luego comenzó a rezar”, explicó el exjugador en su cuenta de Instagram, donde finalmente dijo que “he donado muchas veces dinero a personas sin hogar, pero nunca había sido bendecido por uno. Su buen corazón bendijo ese boleto de lotería”.
