VIDEO: Puertas cerradas y calles vacías por toda la Ruta de Las Flores

Un recorrido por Apaneca, Ataco y Juayua, en el occidente del país, dejó en evidencia el progresivo cese de la actividad comercial y turística de una de las zonas de mayor movimiento económico en la zona occidental.

Por Jonathan Tobías

2020-03-22 4:00:15

Las calles, aceras y principales plazas de los pueblos que conforman la Ruta de las Flores, en el occidente el país, que un domingo cualquiera estarían repletos de comercio y turistas, lucían vacíos y la zozobra y el silencio predominaban. Esto durante el primer día de la Cuarentena Domiciliar Total que impuso el gobierno salvadoreño como medida para frenar la propagación del COVID-19 en el territorio nacional

Los motores de los vehículos estaban apagados, los niños ya no jugaban en las calles y parques municipales.Puertas, ventanas y portones fueron cerrados con mayor firmeza que lo habitual y el comercio se apagaba paulatinamente. Lo único que se escuchaba era el canto de las aves y algún eventual silbido de la brisa.

Los dueños de los comercios locales que aún se encontraban abiertos aseguraron que este sería su último día de trabajo y que no tenían otra opción que unirse al cierre de puertas de toda la localidad. Algunos aseguraron que, incluso, solicitar el servicio de comida a domicilio no era una opción. “Ya no hay nada, todo dejó de funcionar”, fueron las palabras de un lugareño y su respuesta se repetía en cada cuadra.

Juayua en la Ruta de las Flores también ha sido afectada por las medidas.
Foto EDH/ Jessica Orellana

Agentes de la Policía Nacional Civil y soldados del Ejército verificaban que la cuarentena domiciliar se respetara. Las patrullas ingresaban a todos los pueblos con megáfonos diciendo: “nadie debe de salir de casa”. Mientras en las carreteras que conectan a estos municipios había retenes para que detenían a todos los que transitaban sobre la carretera.

“Estamos haciendo perifoneo para que la población sepa que Apaneca es una área de riesgo por ser un sector turístico”, señaló el Inspector Molina Galdámez, de la policía local.

Las pocas personas que salieron de sus casas por la mañana, caminaban de prisa y miraban hacia todos lados como asegurándose de que nadie los siguiera. Sin importar la distancia a la que se dirigían, utilizaban mascarillas y guantes. Los pocos que no acataban las medidas de prevención eran advertidos por los agentes de la Policía.

De vuelta a sus casas, regresaban con bolsas repletas de alimentos y artículos de primera necesidad en ambas manos. Los vendedores de los mercados trabajaron con aparente normalidad, sobre todo los que comercian alimentos y artículos de limpieza. “Venimos a vender por las personas que buscan algo de comer, pero en realidad ni ganas de estar acá me dan”, confesó María Esperanza, quien tiene un puesto de verduras en el mercado municipal de Concepción de Ataco, Ahuachapán.

En Apaneca los únicos que puede observarse caminar por la calle son las personas encargadas por sus familiares para realizar compras.
Foto EDH/ Jessica Orellana

Los comerciantes afirman que las ventas se han reducido, así como la afluencia de personas. “Los domingos son el día que más se vende, pero ahora ha estado bien tranquilo”, añadió María.