El jueves por la noche arrancó el evento más importante del mundo fashionista: la Semana de la Moda de New York, y el telón lo abrió el diseñador japonés Tadashi Shoji y el creador estadounidense Christian Siriano, ambos con propuestas muy inclusivas en atuendos y modelos.
Shoji presentó una colección de otoño-invierno 2020 muy femenina e inclusiva, inspirada en la historia legendaria y nómada del Imperio Mongol pero sin perder un ápice de funcionalidad.
Shoji, un favorito de las alfombras rojas, desfiló con modelos de diversas tallas y eligió como pieza clave los vestidos largos y de cintura entallada, con colores joya como el esmeralda, el rubí o el zafiro, pero también tonos metalizados en dorado y plateado.
El diseñador afincado en EE. UU. dejó entrever las “raíces ancestrales” de Mongolia en piezas para abrigarse que recordaban a la vida nómada, como gorros tipo “ushanka” ruso, y chaquetas que estaban recubiertas de pelo y con estampado de leopardo. Los vestidos, drapeados y en algunos casos con exagerados volúmenes en los hombros, estaban elaborados en delicada seda de organza y adornados con encajes o lentejuelas.

Por su parte, el diseñador estadounidense Christian Siriano brilló con un desfile para mujeres que no quieren pasar desapercibidas, contraponiendo volúmenes exagerados a siluetas ajustadas aptas para todo tipo de tallas.
En su colección para otoño-invierno 2020, Siriano presentó decenas de piezas con un estilo ecléctico, pero con el denominador común del juego de volumen en todas ellas: pantalones con campana, volantes en mangas y colas de vestidos, o enormes lazadas en los hombros.
Siriano apostó con fuerza por tejidos brillantes como el lúrex y la polipiel, que se vieron en vestidos y conjuntos de pantalón. Asimismo, se inspiró en la estética punk para los complementos: “chokers”, cadenas y cinturones de piel.

