El 15 de abril fue uno de los días más largos y angustiantes para los parisinos, luego de que faltando unos 10 minutos para las siete de la tarde se desatara un voraz incendio en la catedral de Notre Dame, uno de los monumentos más emblemáticos de la capital francesa.
El fuego, según trascendió, estuvo “potencialmente relacionado” con las obras de rehabilitación que se llevaban a cabo en la edificación. No hubo pérdidas humanas, pero más de ocho siglos de historia ardieron ante los ojos del mundo que le dio seguimiento al fatal suceso.
Una hora después, se derrumbaba la aguja central, de 93 metros de altura, en la que había tres reliquias que no se pudieron extraer: la que se considera una de las 70 espinas de la corona de Cristo y otras dos reliquias de san Dionisio y santa Genoveva. También se perdió todo el techado de la catedral.

Hasta el momento las donaciones y promesas para la restauración de Notre Dame ascienden a 922 millones de euros, según la agencia Efe.
No se ha marcado una fecha para la “reinauguración” del templo, pero de acuerdo con una publicación de abc.es, el general Jean-Louis Georgelin, quien preside la restauración, anunció que el 16 de abril de 2024 se celebrará un Te Deum en la catedral.
San Marcos, un tesoro en peligro
Venecia, la ciudad de los canales, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la Unesco, se inundó la noche entre el 12 y 13 de noviembre por un aumento de la marea de 187 centímetros, el nivel más alto desde que en 1966 se alcanzaran los 194 centímetros.
Como consecuencia, sus tesoros culturales están en peligro. Entre estos destaca la basílica de San Marcos, cuyas columnas y mosaicos resultaron afectados, “ya que la sal presente en el agua corroe estos materiales”, indicó el procurador del más famoso templo de la ciudad, Pierpaolo Compostrini.
Algunos daños ya son visibles, como el mosaico que representa dos pavos en el pavimento de la basílica, uno de los más valiosos del templo. También se ha hecho público el estado de las bases de algunas columnas que se tendrán que sustituir por la imposibilidad de recuperar el mármol para restaurarlas.

