Ocurrió el jueves anterior entre las 8:00 y 8:30 de la noche en la colonia Centroamérica, de San Salvador. Tres policías en motocicletas, dos de ellos encapuchados, llegaron a la casa de Luis Castillo, de 35 años, gritándole que saliera, mientras apuntaban sus rifles al interior de la vivienda.
Luis regresó hace pocas semanas al país, de estudiar una Maestría en Educación y Desarrollo Humano, en la Universidad de Manizales, Colombia, y trabaja como consultor en temas sociales, de una organización internacional.
La versión de Luis es que minutos después de las ocho de la noche, salió caminando desde el centro comercial San Luis, hacia su casa, en la calle Gabriela Mistral. Iba a traer unas cosas. De repente decidió correr para regresar rápido al centro comercial, donde lo esperaban.
Como hace poco ha regresado de Colombia no tiene llaves de su casa, así que tocó la puerta, uno de sus hermanos le abrió pero de inmediato vio que se aproximaban tres policías en motocicleta, quienes se parquearon en el estacionamiento de la casa de Luis, y con los fusiles en ristre, le gritaban que saliera.
Desde dentro de la casa, Luis les preguntó qué pasaba, que cuál era el motivo de tanta violencia.
“Aquí no hay violencia”, le respondió uno de los policías. Luis les preguntó por qué le estaban gritando y apuntando con las armas; les hizo ver que allí vivía, que esa era su casa. La madre de Luis, una hermana y un hermano estaban ahí.
Al ver que los policías los tenían encañonados y que continuaban gritándole que saliera, Luis decidió salir, creyendo que tal vez así se calmarían y también por temor de que se les escapara un disparo y lo lesionaran a él o a su familia.
En cuanto salió con las manos arriba, un policía lo agarró violentamente de la camisa y lo sacó hasta la acera de enfrente de la casa.

Mientras le daban de patadas y puñetazos le preguntaban por qué iba corriendo; entre patadas y otros golpes le dijeron que le entregara los documentos.
Con cuidado, Luis sacó su billetera de la mochila. Les entregó el DUI, un carné de Extranjería y el carné de estudiante de maestría de Colombia. Se los mostró, en un intento de que vieran que no representaba peligro.
Uno de los policías le preguntó qué hacía. Luis les respondió que era profesor, que había estado dando clases en Colombia como parte de la maestría.
Eso los contuvo un poco pero uno de los tres continuaba violento y con el fusil apuntándole. Luis trató de hacerles ver que estaban procediendo mal; lo que obtuvo fue más golpes.
Entonces decidió grabar con su teléfono. De inmediato se volvieron aún más agresivos, le dijeron que no podía grabarlos, que era delito; de inmediato le comenzaron a dar puñetazos, esta vez en la cara.
Un policía también agredió a la hermana de Luis cuando se percató de que también estaba filmando. Les quitaron los teléfonos.
Cuando Luis les dijo que terminaran con la violencia, que revisaran bien sus documentos, le pareció que los policías habían caído en la cuenta de que habían cometido un error.
Sin embargo, un agente se le acercaba a preguntarle si ya estaba tranquilo, pero al mismo tiempo continuaba golpeándolo; la víctima considera que querían provocarlo para que los agrediera y así justificar el procedimiento.
Luis asegura que en ningún momento los agredió ni física ni verbalmente.
El suceso terminó en que revisaron bien los documentos y uno de ellos le dijo: “Es que nosotros no tenemos una bolita de cristal para saber quién es quien”. Otro policía se acercó a la madre de Luis y también le dijo lo mismo: que no tenían una bolita de cristal…”.
También alegaron que tenían denuncia de un asalto en la zona y creyeron que Luis era el asaltante porque lo vieron corriendo. Se retiraron sin siquiera pedir disculpas.
En la Fiscalía ya hay una denuncia de Luis contra los policías por la golpiza que le dieron. El domingo anterior, los golpes en el rostro, torso y brazos de Luis eran visibles.
La posición de la Policía Nacional Civil sobre este incidente es que se desconocía sobre este caso pero que si el proceso judicial ya está en la Fiscalía y que si las investigaciones apuntan a que existió una negligencia o un mal procedimiento policial, se procederá conforme a las leyes para hacer justicia.
