Armando nuestro Nacimiento interior

Para meditar mejor sobre la Navidad y poder armar nuestro nacimiento interior analicemos cada personaje que estuvo presente en este gran suceso en el mundo y sus valores

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Por Gerardo Schonenberg

2019-12-22 5:20:57

Estamos llegando a unos de los días más esperados por todos; unos por los regalos, el pavo, vino, aguinaldo, cenas navideñas, bonos, ganancias en sus empresas; otros por el verdadero significado de la Navidad y sus valores, es decir, la alegría de recibir al Niño Jesús en nuestro corazón y hogar, amor al prójimo, compartir en familia, empatía, humildad y sencillez.

Para meditar mejor sobre la Navidad y poder armar nuestro nacimiento interior analicemos cada personaje que estuvo presente en este gran suceso en el mundo y sus valores:

Virgen María: pura, humilde, Virgen, sin pecado original, bendita entre las mujeres, que aceptó la voluntad de Dios y ser la madre de nuestro Salvador Jesucristo.

Ejemplo de madre porque desde que el Niño estaba en su vientre hasta su muerte en la cruz por amor a nosotros; siempre lo cuidó, amó, estuvo pendiente de Él y San José, obedeció a Dios en todo y fue mensajera de la Palabra de Dios.

El principal valor de la Virgen María: la obediencia y aceptación de voluntad de Dios: me encanta ver cómo la Virgen y San José aceptaron, obedecieron y escucharon la voluntad de Dios en todo momento y nunca le dijeron que no.

San José: fue obediente a Dios, trabajador, padre ejemplar, amaba a la Virgen y al Niño, los cuidó, salvó al niño de la persecución de Herodes. Valor de San José: la alegría: es un valor característico de la época, que nace de la entrega de amor, tiempo, amistad, cariño, generosidad, risoterapia, pequeños obsequios que tal vez para nosotros son insignificantes pero para la persona que lo recibe significa mucho o demasiado porque quizás es lo único que va a recibir en esta época.

Niño Jesús: a pesar de ser Dios, se quiso ser hombre en la forma más humilde, pura y sencilla, la cual es venir al mundo por medio del Espíritu Santo y la Virgen María como un niño.

Característica del Niño Dios: humildad, honestidad y sencillez: no nació en un palacio ni en una familia millonaria, sino que en un pesebre al lado de mulas, bueyes, burros, caballos, vacas, en una época súper fría; fue un ejemplo de hijo, obedeció a sus padres y a Dios, predicó con el ejemplo, ofreció su vida por amor a nosotros en la cruz y siempre hablo con la verdad y justicia. Mula y buey: son animales de carga, sucios, que actúan por instinto, que soportan toda la carga que le pongan, obedientes a sus amos, humilde y pobres, no se quejan jamás.

En la mula y buey podemos ver la humildad: como sabemos, el Niño Dios no nació en un castillo, en un imperio, en un lugar de lujo o con grandes riquezas; al contrario nadie le quería dar posada a la Virgen y San José, tuvo que nacer en un humilde pesebre al lado mulas, bueyes y vacas. Pastores: pobladores humildes, sencillos y amables que le entregaron lo poco que tenían al niño, creyeron siempre que él era hijo de Dios y lo llegaron a adorar.

En ellos podemos notar el amor, la alegría, la adoración a Dios, entrega total, humildad, entre otros valores.

Pesebre: simboliza nuestro corazón, depende de cada uno como esta nuestro pesebre en el corazón y el alma para que nazca el Niño Dios este año; ¿estaremos preparados para darles posada a la Sagrada Familia? ¿Qué nos falta cambiar para limpiar nuestro Belén?

Reyes Magos: tres personas estudiadas en astrología que no se quisieron quedar sin adorar y entregar sus tres tesoros al Niño. Entre los valores de ellos que puedo destacar están: humildad, sencillez, fidelidad y confidencialidad de secretos (porque no entregaron al Niño a Herodes), entrega, alegría.

Ángeles: no hay personas más alegres después de Dios Padre, la Virgen María y San José que ellos cuando nació el Niño Jesús.

Termino con las siguientes preguntas: ¿a cuál de estos personajes me asemejó? ¿Qué me falta para ser como ellos? ¿Tenemos todos los valores de la Navidad?

Les agradezco a todos mis lectores por estar pendientes de cada artículo que escribo y público; les deseo una feliz Navidad y un próspero 2020. Espero, primero Dios, seguir escribiendo un año más de nuevos temas.

Lic. en Turismo y Consultor Independiente de CONAMYPE #2771