Se acerca el día de Navidad, fecha de remembranza del nacimiento del Hijo de Dios, Jesús de Nazareth. Según el Nuevo Testamento, Jesús nace en Belén, de María Virgen, en un presebre, iluminado únicamente por una gran estrella.
Aunque los eruditos de la Biblia aún no se ponen de acuerdo con respecto a la fecha exacta del Nacimiento de Jesús, los cristianos hemos llegado a establecer el día de celebración de su cumpleaños al 25 de diciembre como fecha estándar a nivel mundial.
Como todo en la vida, cuando hay una fiesta de cumpleaños, el deseo de celebración implica una preparación previa. Es un acontecimiento que ocasiona una disposición y apresto necesarios. Usualmente desde principios de diciembre, aquellos que son más religiosos celebran el Adviento. Mientras aquellos que dignifican el intercambio de bienes y servicios aprovechan la estación para vender, comprar, encarecer o abaratar los productos de la época y redituar ganancias. En las familias es un día que la mayoría aprovecha para regalar presentes a aquellos que más amamos, cocinamos algún tipo de cena relativamente especial (tamales, pavo, ponche de frutas, rompope y un postre especial y convidamos nuestro tiempo para olvidarnos de cualquier sufrimiento y las aquejas por algunas horas.
Cada familia salvadoreña tiene un patrimonio de tradiciones heredadas de sus ancestros. Y cada celebración del cumpleaños de Jesús es diferente en cada hogar. Sin embargo, el común denominador de nuestra cultura tiende a elogiar en familia la evidencia del Nacimiento de Jesús.
Más allá de la estación de celebración tradicional, deseo que esta Navidad sea una celebración estratégica por nuestra labor. Es importante que reflexionemos cuán lejos o cerca estamos de Jesús en nuestras actividades cotidianas (sean estas laborales, personales o familiares). Sin Jesús en el centro de nuestras ocupaciones habituales, la humanidad se perdería. Vivir sería únicamente un afán mercantilista sin sentido.
Una Navidad estratégica implica poner a Cristo Jesús en el centro de todo, todo, todo lo que hacemos. Por supuesto que no significa transformarse en predicadores o misioneros, un afán escogido por aquellos que han sido llamados a eso. Sin embargo, todos estamos obligados a poner a Cristo Jesús como la esencia estratégica de nuestros negocios y andares. No en vano nuestros antepasados más renombrados lo han hecho. Si vemos hacia atrás, todos los inventores más privilegiados de la historia, aquellos que dejaron legados agradables y buenos a los ojos de Dios, aquellos que inmortalizaron conocimientos que nos han hecho evolucionar como humanidad, son los que siempre celebraron el cumpleaños de Jesús. Su estrategia de innovación estaba centrada en Cristo. Escritores, artistas, inventores, negociantes, empresarios y empleados con Jesús han hecho cosas prodigiosas. No tenemos que dejar nuestras carreras profesionales o negocios, si no estamos predestinados para eso; pero si podemos poner a Jesús en nuestro peregrinaje ordinario del día a día. De Cristo proviene la inspiración para saber cómo innovar empresarialmente o como servidores públicos según sus preceptos y enseñanzas. Jesús también nos enseña cuándo detener nuestras iniciativas o negocios si están mal encaminados, o no serán correctos para las futuras generaciones.
Nuestro planeta tiene muchísimos problemas y dificultades, que solamente con Cristo en el centro de todo podrán resolverse. El cumpleaños de Jesús es motivo para acordarse de ello. Deseo que esta navidad sea una natividad estratégica. ¡Bendiciones formidables para todos!
Eleonora Escalante Strategy
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