Como ocurrió con aquel lejano corcel, una catástrofe mundial puede detener la marcha de esta civilización actual que avanza vertiginosa a un futuro incierto. Dispuesto a emprender marcha quedó detenido en el tiempo un corcel del año 79 años después de Cristo cuando la ciudad de Pompeya, al sur de Italia, fue sepultada por la ceniza ardiente de la erupción del volcán Vesubio. Un grupo de arqueólogos hizo el descubrimiento de los restos del caballo de pura sangre enjaezado (ensillado y dispuesto para montar con finos ornamentos de bronce) por lo que se supone que su jinete era alguien de alto rango. (En la región había caballos de labranza, transporte y para faenas agrícolas como la producción vinícola).
En la actualidad Pompeya es un vasto sitio arqueológico ubicado en la región sur de Campania. Pero en su época fue una ciudad romana desarrollada y sofisticada que rendía culto a las bellas artes: música, danza, pintura mural, escultura monumental y donde había permisión a las artes amatorias libres y disfrutes mundanos y epicúreos. Ésta quedó soterrada bajo metros de cenizas y piedra pómez después de la erupción del monte Vesubio. Ubicada cerca de la costa de Nápoles, este patrimonio de la Humanidad preserva sus ruinas para ser visitadas por el mundo entero. El mismo que, como el corcel encontrado, no podría, acaso, emprender camino al futuro incierto del destino.
Encuentran corcel del tiempo de Pompeya
2019-12-19 7:24:05
