La historia de William Díaz es una más de muchos migrantes deportados de Estados Unidos debido a su situación ilegal.
Tres veces fueron las que Díaz vivió la “aventura”, como muchos llaman, de atravesar kilómetros caminando bajo el sol y aguantando hambre, con el único objetivo de buscar mejores oportunidades de estudio para que sus hijos se pudieran preparar y salir adelante.
La tercera deportación fue la peor experiencia para él, ya que estuvo en una especie de secuestro que lo obligó a no regresar al extranjero. Eso lo obligó a establecerse nuevamente en El Salvador y empezar su nuevo proyecto.
Durante su estancia en Estados Unidos, Maryland fue su casa, en donde adquirió conocimientos y experiencia como electricista y soldador profesional.
William Trabajó en una empresa de fabricación de paredes para edificios, siendo su primer función jalar materiales; luego ascendió a jefe de grupo porque tenía el título de bachiller industrial en electrónica.
“Como todos, queremos llegar a Estados Unidos para cambiar nuestra historia de vida y es muy duro regresar sin nada. Hay mucha frustración y desmotivación”, expresó el emprendedor.
Hace casi un año que William decidió emprender su negocio en su especialidad, fundó en San Vicente Servitec Electrónica y Electricidad.
“Mi empresa nació por la oportunidad que se daba en la zona paracentral de San Vicente de que necesitaban técnicos calificados, y las personas debían emigrar a San Salvador para buscar ayuda”, explicó Díaz.
El negocio ofrece servicios de reparación, mantenimiento, instalación y remodelación de sistemas eléctricos, línea blanca y venta de repuestos o accesorios para procesadores de alimentos.
Actualmente posee un taller, sala de ventas y asistencia hasta las viviendas de los clientes.