El domingo pasado corrió como la pólvora la noticia de que la reina Isabel II de Inglaterra había muerto. La falsa noticia surgió a raíz de una captura de pantalla de WhatsApp de una persona llamada Gibbo, una supuesta fuente militar.
“La Reina ha muerto esta mañana por un ataque al corazón. Se anunciará mañana a las 9:30 horas”, se leía en la imagen captada en WhatsApp.
En el falso mensaje, Gibbo llamaba a sus compañeros a preparar un kit de viaje para las próximas dos semanas que incluía uniformes, utensilios de limpieza personal o ropa interior y a mantener el secreto durante 24 horas.

El rumor causó revuelo durante todo el día y Gibbo se convirtió en treding topic entre incertidumbre y bromas. Pero, como era de esperar, tan solo se trataba de una noticia falsa y un portavoz de la Casa Real Británica tuvo que desmentirla.
“Veo que hemos llegado a esa época del año en la que tengo que disipar los rumores de la muerte de su majestad. La Reina no está muerta. Está bien, viva y ansiosa por recibir al presidente Trump y otros líderes mundiales en el Palacio de Buckingham el martes para la recepción de la OTAN”, comentó Charlie Proctor, experto en la familia real británica y director del medio Royal Central especializado en monarquía.
La reina organizará una cena para el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y otros líderes mundiales en Londres para una cumbre de la OTAN.

Isabe II fue vista en un evento en Londres y también se vio a caballo con el Príncipe Andrew en los terrenos del Castillo de Windsor el 22 de noviembre.
Miles de personas calificaron los rumores “irrespetuosos”, mientras que otros se burlaron de ellos por no saber acerca de la “Operación London Bridge”, un plan de protocolo que lleva años preparándose para ser llevado a cabo en el momento en que la reina Isabel II fallezca. Sr trata de un plan cuidado para el que será uno de los momentos históricos más importantes de nuestros tiempos.
