Hoy, a través del espejo del pasado

“El presente se parece al pasado como el agua parece al agua”, Ibn Jaldun en escribiendo en el norte de Africa en el siglo XIV. En su obra Al-Muqaddimah (Prologomena a la historia universal).

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Por Katherine Miller, Doctorado en Estudios Medievales y Renacentistas de UCLA.

2019-10-27 4:30:32

Para entender el presente es recomendable formar una visión dialéctica de la interacción entre las situaciones actuales y las situaciones parecidas de la Antigüedad y de la Edad Media. La literatura es uno de los espejos de la Antigüedad y la Edad Media donde encontramos mensajes útiles para conocer el mundo actual. En este artículo se propone un recorrido breve de la mitología griega, La Iliada de Homero, y los tiempos medievales en la región de Turquía, Siria y el Levante para entender qué pasó hace dos semanas, cuando Washington abandonó a los kurdos en la frontera entre Turquía y Siria.

Es posible visualizar la situación entre Turquía y Siria, con los kurdos y turcos —y las tropas americanas en medio— es una situación parecida a la que se dio como resultado de las decisiones tomadas por los jefes militares durante la Guerra en Troya, que se llevó acabo hace 4,000 años en lo que es Turquía hoy. Ese hecho fue contado por Homero en La Iliada. Al leer el poema, es posible visualizar semblanzas actuales, como por ejemplo los motivos y actuaciones de Agamenón y Aquiles. Después, en las guerras del siglo XII, se puede agregar a La Historia de las Cruzadas de Stephen Runciman con su visión europea, la obra Las Cruzadas vistas por los ojos de los árabes (1984) de Amin Malouf de Líbano. Estas resaltan unas similitudes en la actuación de los jefes militares, hoy, en el Levante y en Siria. El trabajo de Runciman se concentra en el jefe militar de Europa, Ricardo Corazón de León, mientras que, la visión mostrada por Malouf, de otro modo, presenta las Cruzadas documentadas por al-Harawi (1009-1079), el historiador más conocido de la literatura kurda. Y, notamos, que tanto los europeos como los kurdos, en su literatura, rinden homenaje a Saladín,un héroe histórico kurdo.

Comenzamos con la formación de Europa, que, según la mitología griega, se creó entre las orillas de los estrechos entre Turquía (Anatolia) en Asia y en lo que sería Europa, al otro lado del estrecho del Bósforo. En las neblinas del tiempo, se da el caso de que un día unas jóvenes estaban jugando en la playa del mar en las costas de lo que es ahora Turquía, cuando Zeus, en forma de un toro blanco, subía del mar y convenció una joven a subir en su espalda. Después, procedió a nadar con la joven en su espalda, a través del estrecho hacia el otro lado. Allí, en tierra de lo que ahora es Europa, el toro gozaba de relaciones sexuales con la joven de Asia y los hijos de ellos, en una unión de violencia, fueron los primeros europeos, según esta metáfora.

Otra figura retórica útil la encontramos en Eurípides. En su obra dramática, Medea, que presenta una metáfora para los medios sociales y de comunicación, que podemos considerar para esta situación de política internacional entre Turquía y Siria. Veamos.

Eurípides presenta la pareja Jason y Medea viviendo en Corinto, donde comienza la Guerra del Peloponeso en el siglo V a.C. El esposo de Medea comete infidelidades y ella lo castiga matando a sus dos hijos, y coloca sus cadáveres en la carrosa que su abuelo, el Sol, le proporciona para escapar. Sube al cielo hacia el norte, por Atenas. En esta metáfora se comunica como la guerra del Peloponeso, con su destrucción y muerte, que comenzó en Corinto fue llevada a la ciudad más importante en el oriente del Mar Mediterráneo de ese entonces, Atenas. Así se vislumbra como la televisión y la prensa comunican los acontecimientos horrendos y vivos hasta los aparatos mediáticos de nuestras casas.

Con la ayuda de estas dos metáforas de la Antigüedad podemos acercarnos a La Iliada, que aborda unos pocos días de la Guerra de Troya en el siglo XII a. C. que geográficamente se ubica, según los arqueólogos, ante las murallas de una ciudad de Asia, en la esquina noreste de la península de lo que es ahora Turquía. Es una confrontación violenta entre los griegos de Europa y los troyanos de Asia que se vislumbra en la unión del toro Zeus y la joven Europa.

La ira de Aquiles, fresco de Giovanni Battista Tiepolo, de 1757.

Si buscamos debajo de la tenue fachada del pragmatismo vulgar que caracteriza la diplomacia y la estrategia de algunos poderes políticos hoy, tal vez podemos descubrir en Homero arquetipos en los manantiales de la Antigüedad paralelos a los procesos de la guerra en Turquía y Siria que se viven actualmente. Así, se puede refrescar a nuestro entendimiento para comprender los motivos del accionar de hoy. Visualizamos, así como en Medea con su carrosa horrenda, que representa lo que es transmitido hoy en la televisión y la prensa: una situación en Turquía, con las tropas turcas, kurdas y estadounidenses. Estos últimos, a los órdenes de Washington, traicionan a los kurdos, abandonando la coalición pactada.

Ahora consideramos la situación presentada por Homero en la Turquía de La Iliada, hace 4,000 años, y veamos un poderoso comandante en jefe griego, Agamenón, quien forma una coalición militar para invadir a Troya, en Turquía, porque el hijo del comandante en jefe de la ciudad de Troya le había ofendido e insultado en su masculinidad con raptar a su cuñada. En este conflicto entre Europa y Asia, Agamenón, arrogante y petulante, procede a ofender a otro jefe militar, Aquiles. Este último no se contiene y corre lloroso hacia su mamá para pedir que ella organice con los poderes del Monte Olimpo un castigo mortífero a todos los griegos para castigar a Agamenón. Mientras tanto, Aquiles abandona a sus aliados a su suerte y, satisfecho consigo mismo, retira sus tropas para hacer la mueca en su tienda de campaña. Y centenares de griegos de la coalición comienzan a morir de una enfermedad administrada por los poderes de los cielos con quien la madre de Aquiles había hablado ante la petición de su hijito.

Aquiles se mantiene lejos de la contienda y Agamenón manda una delegación con ofrecimientos económicos para pedir a Alquiles que regrese con sus tropas a pelear porque los griegos lo necesitan urgentemente. Pero Aquiles es ofendido por los regalos y los rechaza.

Agamenón, entonces, convoca a una asamblea porque sus propias tropas lo desprecian por su petulancia de no haber consultado su decisión original de ofender a Aquiles. Los asuntos se empeoran en la asamblea: Aquiles se enoja aún más con Agamenón, e impetuosamente saca a su espada para matarlo. La cabeza más fría de la diosa Pallas Atene agarra a Aquiles por su largo pelo y lo quita de la asamblea.

Si La Iliada recuerda a lo que vimos en la televisión hace dos semanas en la frontera entre Turquía y Siria con el abandono de los kurdos por EE.UU. es porque es parecido, así como nos cuenta Ibn Jaldun en su al-Muqaddimah: “El presente se parece al pasado como el agua al agua”. Los retratos de Homero son muy parecidos a un jefe famoso de hoy. La lección de cómo manejar la espontaneidad, la rabia y el coraje en el accionar hoy varía solamente un poco entre la situación actual y la situación presentada por Homero.

Ilustración victoriana de la escena de la batalla entre los cruzados y musulmanes, el 8 de agosto de 1192.

En las Cruzadas, el conflicto que comienza cuando los peregrinos cristianos armados de Europa invadieron con lujo de barbarie al Medio Oriente en el siglo XII, el jefe de los árabes del Levante es un kurdo militante de nombre Saladín. Hay que notar que el nombre que los kurdos traicionados por Washington este mes en Turquía y Siria escogieron para su ejército es alusivo al de Salah al-din (Saladín). Este tenía como objetivo unificar a al-Jazeera, la región que comprende el suroeste de Turquía, noroeste de Siria y una parte del noroeste de Iraq.

Son los kurdos aliados hoy bajo el nombre de Saladín quienes fueron abandonados por Washington y, como reza la portada del New York Times del 13 de octubre de este año: “Abandoned by U.S., Kurds find new ally in American foe” (Abandonados por EE.UU., los kurdos encuentran un nuevo aliado en los enemigos de América).
En los conflictos bélicos contra los invasores europeos, Saladín recapturó a Jerusalén. Su nombre es sinónimo, en Europa como en Turquía y Siria, con el prestigio, finesa y diplomacia, junto con el honor en el campo de batalla. En otra semblanza con el retiro por Washington de las tropas kurdas aliadas, Saladín fue traicionado por Ricardo Corazón de León, un jefe franco, quien, en medio de una tregua jurada con Saladín mató a sangre fría a 3,000 prisioneros de guerra musulmanes en su poder.

Hemos visto situaciones antiguas, medievales y actuales, pero no para lamentar que no ha cambiado nada en la historia. La lección tiene que ver con considerar los asuntos por medio de los ojos del otro lado, igual como desde la óptica occidental para profundizar en las lecciones de la historia por medio de la literatura.

En los conflictos del occidente hoy en Turquía y Siria, sería posible notar que la rabia espontánea y el egoísmo incontrolable resultan en el actuar con prisa y lamentar en ocio. Una examinación dialéctica también conduce al mismo pragmatismo inmoral sin frenos hoy que lo que hemos visto en la Antigüedad y la Edad Media. El mismo manejo de los asuntos políticos y militares se manifiestan ahora en la falta de honor, igual como lo vimos con Agamenón y Aquiles. Y lo vemos por la lente de la prensa y la televisión, igual que por la carrosa tremenda de Medea, cargada con la guerra que nos trae muy de cerca los sórdidos procesos de la política internacional. FIN