Barça de la alegría

Un doblete de Luis Suárez rescató a un Barcelona que parecía perdido ante un Inter de Milán intenso y que fue mejor en gran tramo del partido

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El delantero argentino de Barcelona Lionel Messi compite con el defensa eslovaco del Inter de Milán Milan Skriniar (I) y el centrocampista croata del Inter de Milán Marcelo Brozovic (tercero a la izquierda) bajo los ojos del árbitro eslovaco Damir Skomina durante el partido de fútbol del Grupo F de la UEFA Champions League entre Barcelona e Inter de Milán. en el estadio Camp Nou de Barcelona, el 2 de octubre de 2019. AFP / Josep Lago

Por Wilfredo Hernández

2019-10-03 4:00:29

El Barcelona se llevó un triunfo contra el Inter (2-1) que ni en sus mejores sueños pudo llegar a pensar que obtendría después de que su rival se lo merendase en la primera parte, pero sin rematarla, algo que sí hizo el uruguayo Luis Suárez, quien marcó los dos goles de su equipo en el segundo acto. Esos que llevan al Barça a lo alto de la clasificación.

Al Inter le costará digerir lo que dejó escapar ayer, ya que tras cuajar una gran primera parte, que pudo haber cerrado con un marcador mucho más amplio que el 0-1 con el que acabaron los primeros 45 minutos, acabó perdiendo el partido.

El Barça se salvó de una buena en la primera parte, porque el Inter se lo comió en casi todos los aspectos. Casi el resto de la primera parte fue del Inter.
Y no tanto por el dominio como por la seguridad mostrada y la fiabilidad en sacar el balón, incluso desde su área, que en ocasiones acabó en contragolpes peligrosos.

El Barça se vio sorprendido al 3’, cuando Lautaro recibió en largo, superó la marca de Lenglet y batió por bajo a Ter Stegen (0-1).

Los interistas vivían desahogados, mientras en el Barça ni los balones que tocaba Messi generaban expectativa para activar a un equipo que iba a medio gas y que su mejor arma, la presión y el rápido movimiento del balón, no aparecía.

El primer disparo de los azulgranas llegó al cuarto de hora, en un cabezazo de Griezmann.

Mientras, el Inter no se lo pensaba dos veces para lanzar contragolpes por todos los flancos. No había huecos para el Barcelona y cuando encaraba una acción ofensiva, hasta ocho jugadores del Inter se arremolinaban junto al área en dos líneas casi inexpugnables. Y el Barça entendió que iba a ser un partido muy complicado.

En el 20’, el Barça tuvo sus instantes más insistentes, pero carentes de acierto ante la meta rival. Después del disparo sin peligro de Busquets, a Messi le salió otro en el 25’ sin consecuencias.

El Inter marcó el 0-2, pero acabó anulado por claro fuera de juego y apretó porque veía que el segundo podía caer, como también lo estaba imaginando el Camp Nou, que asistió disgustado a seis minutos en los que el área culé estuvo sitiada.

Al 33’, Semedo se echó al suelo para sacar un remate claro de Barella, que acabó en córner. Al 37’, Ter Stegen hizo la parada de la noche ante un cabezazo de Lautaro, mientras que al 40’ Sensi lanzó un potente disparo tras llegar con mucha facilidad, que no acabó en gol, pero activó los primeros silbidos.

El Barça despertó en el segundo tiempo, en el que volvió a toparse con un rival casi sin fisuras, pero al que empujó más hacia su área, a pesar de que eso no evitó que el Inter lo hiciera fácil, especialmente cuando intentó salir con el balón controlado o lanzar algún contragolpe.

La intensidad del Inter no decayó, pero un cambio del Barça, con la entrada de Vidal al 52’ por Busquets, modificó el tempo del partido. El chileno, al minuto de ingresar, tuvo la primera oportunidad, pero su disparo chocó en un rival.

Tras una larga jugada del Barça, con lentitud, el balón fue de Messi a Griezmann, para acabar en un centro hacia Suárez, quien conectó una volea que acabó en el fondo de las mallas (1-1).

Era el 58’ y el Barça había logrado lo que parecía imposible, marcarle un gol a una impenetrable defensa del Inter, rocosa y poblada. Al 61’, poco antes de ser sustituido por Dembélé, Griezmann tuvo una oportunidad inmejorable, pero su disparo con la zurda acabó en el lateral de la portería de Handanovic.

A Valverde le habían salido bien los dos cambios por el momento, especialmente porque el Barça encontró su ritmo ante un Inter que apostó más por la contención.

Messi se dejó la jugada del partido para el tramo final, cuando se pegó el balón a la pierna izquierda hasta el área, donde vio a Suárez desmarcado y, tras fintar a un rival con un control orientado, marcó el gol de la victoria (2-1).