El reciente fin del tratado sobre los armamentos nucleares de alcance intermediario (INF), que había sido firmado en 1987, puso en relieve el contexto del pasado de la Guerra Fría, cuya organización geopolítica entre Washington y Moscú a partir de 1947 había ordenado las relaciones internacionales hasta la caída del Muro de Berlín (1989) y de la ex-URSS (1991).
Desde entonces, el mundo ha cambiado. Nuevos polos de poder han surgido, como China, cuya expansión económica empieza lógicamente con levantar temas de defensa. Rusia reaparece después de la transición de los años 1990 y principio de los años 2000. India, con su relación de disuasión con Pakistán y su dinámica económica. La tensión actual en la región asiática y el fin del tratado NFI (Intermediate range nuclear forces treaty de 1987) ilustran esta evolución, esperando que dé luz a un nuevo marco estratégico internacional adaptado de la realidad contemporánea.
Por cierto, en los años 1970-1980 varios tratados promovieron un diálogo y tratados entre los “dos grandes”, es decir, EE.UU. y la ex-URSS. América Latina fue un actor de esta época decidiendo volver como un continente desnuclearizado desde el Tratado de Tlatelolco de 1968. Signo de madurez sin duda, permitió apartarla de la rivalidad nuclear bilateral que había sido tan central en 1962. El Tratado INF, prohibiendo el uso de varios tipos de misiles de alcance variable entre 500 y 5000 km, había provocado el fin de los misiles balísticos SS20 rusos y Pershing americanos que habían sido desplegados en Europa.
Cuando el 2 de agosto pasado los EE.UU. y Rusia validaron el fin del tratado INF, la comunidad internacional entendió que el contexto había cambiado. Cada uno devolvió la responsabilidad del fin del INF había el hombro del segundo.
Washington prometió no desplegar nuevos misiles nucleares en Europa pero no se comprometió sobre armamento convencional. Es cierto que en los últimos decenios, la tecnología ha cambiado el potencial de los materiales, abriendo nuevos espacios en materia de defensa e inteligencia. Al nivel internacional, expertos insisten sobre le hecho de que los EE.UU. deben a partir de ahora, concentrarse en el Mar de China meridional, donde la República Popular de China reforzó su presencia. La región Indo-Pacífico se está volviendo estratégico en las nuevas relaciones internacionales.
Las consecuencias políticas existen pero sin duda las más importantes están de orden militar: para los EE.UU. se podrá modernizar su potencial para lanzarse en una forma de “containment” de control a fin de limitar, el aumento de potencia de China en Asia.
Ahora bien, Rusia avisó que considerará cualquier nuevo despliegue de misiles americanos en Asia como “una amenaza”, afirmó el Embajador ruso ante las Naciones Unidas en Ginebra. Moscú, por lo tanto, no descarta la idea de discusiones multilaterales , llamando la atención sobre el tratado START (strategic arms reductions talks) que llega a su fin en 2021.
El fin del tratando INF tuvo la ventaja de poner en relieve la situación en Asia, donde varios temas estratégicos están sobre la mesa: crisis nuclear con Corea del Norte, tensión entre Corea del Sur y Japón, reforzamiento de la superpotencia China, extendiendo su influencia hacia Taiwan y Hong Kong tanto como el mar de la China meridional.
Desarrollando un programa de misiles terrestres, los EE.UU. podrían llegar a un nuevo equilibrio regional. Los EEUU quisieran mostrar la lógica de la unidad frente a Beijing que refuerza su alianza con Moscú.
La situación en Asia y en el mar de China meridional ilustra los nuevos desafíos estratégicos de las relaciones internacionales que interesan fuertemente a América Latina. El continente está en relación con el Pacífico. La Alianza del Pacífico tiene vocación a desarrollar los lazos económicos con esta región cuya estabilidad en materia de seguridad es crucial. Más que nunca, es hora para América Latina de prestar atención a la situación estratégica de Asia, cuyas consecuencias serán económicas para esta región.
Politólogo, especialista francés en relaciones internacionales, presidente de la Asociación Francia-América Latina (LATFRAN). www.latfran.fr
