El trabajo en equipo por el Reino de Dios

Como sabemos, en todo el equipo hay roces y dificultades (en el equipo de Jesús hubo un Judas). Entre los colaboradores de San Pablo hubo traidores, pero hubo también fieles y leales hasta el final.

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Recuerde que su historial crediticio guarda cualquier transacción que haga, buena o mala. Fotos EDH / Shutterstock

Por Salvador Gómez

2019-08-09 7:13:44

Cuando tuvo su primer encuentro con Jesús, Saulo de Tarso hizo la pregunta más importante que todos los que queremos ser discípulos misioneros necesitamos hacer: “Señor, ¿qué quieres que haga?”, y Él le respondió: “Levántate y vete a Damasco, ahí se te dirá todo lo que está establecido que hagas”. (Hch 22).

Jesús no le entregó un pergamino con indicaciones, no le dio una Biblia, no le dio un manual, Jesús sólo le dio eso: una comunidad, una familia donde Saulo debía crecer. aprender un estilo de vida, para luego asumir la misión…

Al comienzo no fue fácil. Cuando Saulo, otrora el más implacable perseguidor judío contra los cristianos, quiso unirse a los hermanos de la comunidad de Jerusalén, le tocó entender, aceptar y superar el rechazo, la desconfianza de los que le tenían miedo porque no querían que fuera el discípulo. Gracias a Dios, tenía un Bernabé que lo animó, lo respaldó, lo presentó y le ayudó a integrarse a este nuevo equipo. Más tarde lo encontramos establecido y formando parte de los colaboradores de Bernabé en la comunidad de Antioquía. Fue precisamente ahí, “mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo: Sepárenme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los tengo llamados. Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los enviaron” (Hch 13, 1-3).

Saulo entiende que ha sido enviado por el Espíritu Santo actuando por medio de la comunidad y que comparte la fe y la misión de la Iglesia. Y como él más tarde escribe: “Quise cumplir la misión siempre en comunión” (Gal2, 1-2. 9-10).

Cuando Saulo se convierte en el gran líder Pablo tuvo que formar su propio equipo misionero para continuar realizando la misión encomendada por Jesús a su Iglesia (“Vayan por todo el mundo y proclamen la buena nueva a toda la creación…”.

El equipo de San Pablo fue extenso y variado. Casi en todas sus cartas los menciona cuando envía saludos o cuando dice quienes están a su lado.

Como sabemos, en todo el equipo hay roces y dificultades (en el equipo de Jesús hubo un Judas). Entre los colaboradores de San Pablo hubo traidores, pero hubo también fieles y leales hasta el final. (2 Ti m 4,9-21) (Col. 4.10-18).

Entre ellos los más cercanos y perseverantes estuvieron Lucas, autor de un Evangelio y del libro de Hechos de los Apóstoles; Marcos, autor del Evangelio que lleva su nombre. Y también estuvieron Timoteo y Tito, quienes fueron máximos continuadores de su obra como organizadores y pastores de las comunidades.

Predicador católico.

Salvadorgomezoficial@gmail.com