Eran 72 minutos del juego entre Uruguay y Chile, no había muchas novedades dentro del campo, pero de pronto un hincha decidió tomar protagonismo; este saltó a la cancha y comenzó a correr con una careta de gallina puesta.
El juego se detuvo y todos los jugadores quedaron en sus lugares esperando que la seguridad lo atrape.
El irreverente fanático comenzó a correr escapando de la seguridad y lo hizo durante varios metros hasta que pasó por el costado de Gonzalo Jara, defensor chileno, quien le pegó una puntapié. El hincha fue derribado por el chileno y solo así el personal de seguridad logró atraparlo, pero el hecho no terminó ahí.


Luis Suárez, delantero uruguayo, apenas vio la agresión de Jara al fanático, corrió hacia el colegiado Raphael Claus para pedirle la expulsión del zaguero por agresión. El árbitro llamó a Jara pero no le mostró ninguna tarjeta, eso hizo enfadar a Suárez, quien protestó con fuerza.
Rueda negó que Chile hubiera perdido la concentración en el segundo tiempo luego de que un hincha invadiera la cancha e interrumpiera el partido, y salió en defensa de Gonzalo Jara por su decisión de derribarlo.
“No nos afectó nada. Es un factor externo no tiene porque desestabilizarnos o desconcentrarnos. Lo que Jara hizo fue hacer respetar su lugar de trabajo frente a una persona sin escrúpulos que violó la seguridad y la ética del deporte. Tenemos que hacer respetar nuestra oficina”, dijo al ser interrogado sobre la petición de Uruguay para que el zaguero fuese sancionado por su agresión al invasor.
