SAN MIGUEL. Las conversaciones sobre los intensos días de calor en la ciudad de San Miguel llevaron a dos amigos a buscar una solución en sus comunidades, una idea que ha sumado el apoyo de otras personas para reforestar el área urbana.
“El que tiene la posibilidad está conforme con su aire acondicionado, pero el vecino no puede, por eso queremos sembrar arboles en San Miguel, pero cerca de una vivienda adonde las personas residentes se hagan cargo de cuidar el arbolito y darle el mantenimiento que requiere”, comentó Geovany Revelo, uno de los ciudadanos impulsores de la iniciativa.
A lo largo de marzo, los migueleños han experimentado temperaturas de hasta 40 grados centígrados hasta por cinco días seguidos.
“La deforestación nos ha afectado mucho, de una o dos décadas para acá la tendencia es al alza; siempre la máxima ha estado en 39 a 40 grados, pero la diferencia es que hoy es más frecuente o con días continuos”, explicó el Rubén Dary González, encargado de la estación de meteorología ubicada en las instalaciones de la Facultada Multidisciplinaria Oriental de la Universidad de El Salvador.
Entre las 12:00 y 5:00 de la tarde la temperatura se mantiene entre los 40 y 37 grados centígrados, incluso existen días con temperaturas de 32 grados en horas nocturnas combinado con temperaturas frescas en la madrugada o parte de la mañana. “Estos cambios bruscos de temperatura ya es característico de un desierto”, comentó el González.
Por su parte Geovany Revelo, junto con otros amigos que se han sumado a su iniciativa, buscan las horas nocturnas para poder sembrar los árboles, y aunque muchos les han señalado que el verano no es la mejor época para reforestar, prefieren hacerlo ahora que tienen el interés, al tiempo que buscan un compromiso de parte de las personas en cuidar dichos árboles.
“En el área urbana todo mundo construye y se pasan llevando lo que encuentran a su paso, de repente vemos un centro comercial bonito con un gran estacionamiento y ni un árbol y si siembran un arbolito no le dan mantenimiento y al mes se seca”, criticó Revelo.
Para poder cumplir con su compromiso, las personas que conforman esta iniciativa buscan el apoyo de otros migueleños que les donan los árboles para sembrarlos.
José Argelio Velásquez, encargado de un vivero en San Miguel, donó 30 arbolitos de marañón y cerezo, especies que combinan perfectamente con las infraestructuras de la ciudad, ya que no dañan tuberías ni ocupan grandes espacios.
Agregó que “para el área urbana se pueden sembrar los árboles de marañón, aparte de ser frutables son fuertes, no necesita mucha agua, las raíces no se esparcen demasiado, el árbol no se llega a doblar. También el neem es repelente para los mosquitos y la raíz no molesta al vecino”, explicó Velásquez.
Generando condiciones
San Miguel se encuentra en el área del Corredor Seco, su ubicación por debajo al nivel del mar, y estar en la falda del volcán Chaparrastique, dificulta las condiciones necesarias para que se generen lluvias sobre la ciudad.
“Lo otro es la cantidad vegetal: si nosotros tenemos una cantidad de vegetal nula no vamos a tener condiciones, acordémonos que una lluvia cae por el choque de aire caliente que sube con el aire frío, pero si arriba no se tiene aire frío, difícil va a caer lluvia. El problema es que en San Miguel todo esta caliente”, explicó el Velásquez.
