“¡Ay, no, pobrecita la mamá, ya son tres a los que le matan!”, exclamó conmocionada una habitante del complejo de apartamentos donde el lunes pasado fue acribillado Romel David Martínez, en la zona conocida como La Placita, de la colonia Zacamil, de Mejicanos.
Enseguida la señora narró que conocía a Martínez, quien tenía 18 años, desde que era un niño y que siempre que podía le aconsejaba que se cuidara.
Las autoridades informaron que el crimen lo cometieron tres pandilleros que se introdujeron a la colonia a través de un pasaje que no tiene portón ni vigilancia, el cual está situado en la parte trasera del complejo habitacional. Esa zona colinda con unas comunidades donde hay presencia de pandillas. Irónicamente, esa zona residencial también tiene acceso a la calle donde está la Subdelegación de la Policía.
Fuentes allegadas a la investigación relataron que el hombre supuestamente estaba vinculado con traficantes de drogas y era quien se encargaba de cuidar que no llegaran pandilleros que les quisieran arrebatar el control de la venta de drogas.
Algunos residentes del lugar contaron que Romel David supuestamente era hermano de Diego, un adolescente que fue ultimado a balazos mientras le pintaba el apartamento a un vecino.
El homicidio del menor de edad fue el 29 de marzo del año pasado en una casa de los condominios Magisteriales, a los que solo una calle separa de los multifamiliares de La Placita, donde fue atacado Romel.
Algunos policías que llegaron a custodiar la escena donde fue ultimado Diego señalaron que, días antes, una hermana de él también había muerto en circunstancias violentas en el barrio San Jacinto, al sur de San Salvador.
En esa ocasión, las autoridades no brindaron más información sobre el caso de la mujer, únicamente señalaron que presuntamente tenía nexos con grupos delictivos.
Sobre los homicidas de Diego, las fuentes revelaron que fueron unos pandilleros de la 18 que llegaron hasta el edificio donde el adolescente pintaba un apartamento.
Mientras algunos allegados del muchacho esperaban a que las autoridades terminaran de hacerle el reconocimiento manifestaron que él no tenía vínculos con delincuentes y que se dedicaba a hacerle mandados y trabajos a sus vecinos para obtener dinero y ayudar al sostenimiento económico de su familia.
El lunes, tras el homicidio de Romel David, algunas personas aseguraron que era hermano del adolescente de 15 años y de la mujer ultimada en San Jacinto. La Policía no lo confirmó.
