El agente Juan Josué Castillo Arévalo, a quien las autoridades acusan de haber asesinado el 29 de diciembre de 2017 a su colega Carla Mayarí Ayala, era indisciplinado, prepotente y problemático. Así lo aseguran sus excompañeros. Por eso uno de los jefes del extinto Grupo de Reacción Policial (GRP), unidad elite a la que perteneció por varios meses, lo separó y lo envió a hacer tareas de seguridad pública. Era el 2015 aproximadamente.
“Samurái”, como era conocido por su indicativo para las misiones, tenía un hermano en la misma unidad policial pero también fue removido por indisciplina, según lo revelaron sus propios excompañeros a El Diario de Hoy.
Policía despide a la agente Carla Ayala con máximos honores
La agente policial Carla Mayarí Ayala fue despedida la tarde de este viernes por familiares, amigos y colegas en el cementerio Jardines del Recuerdo, en San Salvador.
Los expolicías élite relatan que el primero en ser apartado por indisciplina fue el pariente de “Samurái”. Semanas después, ante esa decisión de parte de las jefaturas, Juan Josué se presentó al trabajo molesto, elevando la voz, y le reclamó al entonces jefe Carlos Romero Lazo sobre la expulsión de su hermano.
El comportamiento de “Samurái” era incómodo para sus compañeros y meses después, fue separado del GRP. De allí lo mandaron a realizar tareas de seguridad pública por su mal comportamiento, agregaron las fuentes.
Así pasó un año y medio aproximadamente. Los hermanos estaban asignados en varias delegaciones y puestos policiales donde realizaban patrullajes y tareas de seguridad pública.
Fue en abril de 2016 que el Gobierno creó las Fuerzas Especializadas de Reacción El Salvador (FES). Esa fue una buena oportunidad para que todos los policías que habían sido separados de unidades élite como la Unidad del Mantenimiento y del Orden (UMO), Grupo de Operaciones Policiales Especializadas y otros, volvieran a una unidad de choque.
“Samurái” aprobó todas las pruebas y estuvo asignado a la FES durante varios meses. La FES la integró un grupo de policías que fueron distribuidos en las montañas de cantones donde se movilizaban y operaban las pandillas.
Los colegas de “Samurái” relatan que un día, durante una formación de rutina en las instalaciones del Cuartel San Carlos, en San Salvador, llegó el jefe de las Unidades Especializadas de la Policía, Mauricio Arriaza Chicas, y preguntó quiénes querían volver al GRP.
Juan Josué y otros policías de choque levantaron la mano y Arriaza Chicas avaló el regreso. Esta decisión provocó molestias entre los compañeros de Castillo, ya que muchos sabían que era un policía problemático.

Meses después, el 29 de diciembre de 2017, se presume que “Samurái” disparó y mató a Carla Ayala dentro de una patrulla cuando junto con dos compañeros iban a dejarla a la casa, en Apopa, tras celebrar la fiesta de Fin de Año.
El asesinato de Ayala desató mucha polémica y llevó a las autoridades de la Policía a disolver el GRP y en sustitución se creó la Unidad Táctica Especializada Policial (UTEP) Jaguares.
En septiembre pasado, el director de la Policía, Howard Cotto, admitió que la desintegración del GRP fue por el crimen contra Ayala y por otros procedimientos fuera de la ley que realizaron policías de esa unidad. No los explicó.
“La razón de haber extinguido el Grupo de Reacción Policial fue motivado por el crimen de Carla Ayala, y porque nosotros considerábamos que en ese Grupo de Reacción habían vicios de procedimientos y de actuación que no se apegaban a los criterios de actuación en la Policía”, sostuvo Cotto.
