En la 3ra. y Rampat de Los Ángeles, Estados Unidos, Irma Galvez se ha convertido en la reina de la comida salvadoreña, quien con su “troka lonchera” y su peculiar sazón, se ha encargado de conquistar paladares de muchos ciudadanos de varias nacionalidades.
La salvadoreña de 55 años, está al frente de Panther Catering, un negocio propio con el que desde hace 25 años ha ido creciendo y ha logrando sacar adelante a sus 5 hijos en el país norteamericano. Ella misma se sorprende de cómo su incansable lucha por conseguir sus sueños ha cambiado su vida.
Irma es originaria de Santa Ana y decidió emigrar en 1988 a causa del conflicto armado que se vivía en la época, y consciente de que la decisión traía muchos retos, no titubeó en ningún momento de buscar un mejor futuro.
A pesar de las limitantes, logró instalarse en Los Ángeles, California, en donde consiguió un trabajo de mesera, pero tras su segundo embarazo fue despedida.
Video/ Roy Hirsh

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El originario de Mejicanos es un reconocido reparador, confeccionador y diseñador de calzado en el número 2736 al oeste del Bulevar Pico, Los Ángeles, Estados Unidos.
En ese momento, en septiembre de 1993, no se quedó de brazos cruzados y tomó la decisión de lo que hasta ahora la ha mantenido solvente.
“Fue difícil a un principio aquí en el país sin conocer a nadie, en el idioma, no encontrar trabajo, viviendo con gente que ni me conocía. Se hizo la lucha y empecé a trabajar en un restaurante, ahí estuve por 4 años. En mi segundo embarazo no me devolvieron mi trabajo y con un dinero que agarré de un accidente que tuve puse mi negocio”, recuerda Galvez.
Para entonces, la salvadoreña no sabía manejar vehículo y se alió con un amigo, quien poco después la dejó sola.
“Yo sé de cocina, pero no sé manejar, le dije a un amigo. Tu manejas y yo me aviento a la cocina y pongo el dinero… Y así empecé en septiembre de 1993, un día me dejó tirada y ese día tuve que agarrar el vehículo, me vine despacio y como a los 6 meses ya estaba sacando mi licencia”, relata entre risas.
Sin embargo, fue su madre, quien en Metapán se encargó de enseñarle el arte culinario.
“Yo recuerdo que mi mamá hacía de todo para vender y crecí en la comida, yo trabajaba en el mercado, vendía pupusas y tamales”, cuenta con entusiasmo Irma.
“Ahora, yo hago todo, cargo, compro, cocino, lavo, manejo y cobro”, agrega muy orgullosa.
Desde entonces la carrera no para y se ha convertido en una referencia de la gastronomía salvadoreña.
Video/ ASPIRElab UCLA

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Gracias a su dedicada labor, durante estos 25 años, tiene clientes de todas las razas, “americanos, latinos, coreanos y europeos”.
Los platillos que “la troka” ofrece van desde pupusas, yuca frita, panes con gallina, empanadas, atoles, carne guisada, y algunas delicias de la gastronomía mexicana.

Irma está convencida que su secreto para permanecer tantos años en el negocio es la constancia, la responsabilidad, la paciencia y la voluntad para hacer bien las cosas.
Aunque ninguno de sus hijos se dedican al negocio, ella se encargó de que aprendieran cómo se cocina con “un buen toque”.

Una experiencia para alguien que comenzó sin hablar una sola palabra de inglés, actualmente es toda una referencia de buen sabor y testimonio de superación. Su dedicación la llevó a ganar el premio Juliano 2017.
“Si yo volviera a nacer, yo escogería mi misma vida, me ha enseñado a ser fuerte y de noble corazón. Yo pienso que el querer es poder, tu tienes que luchar por esas metas… nunca tuve a un hombre a mi lado y aquí estoy, realizada”, concluye la santaneca.
