“Era un silencio igual al pueblo, hecho de sus mismos y desolados ingredientes, de sus calles rectas, anchas y vacías, de sus enormes patios cuadrados, frescos bajo la penetrante humedad de los plátanos y de sus viejas casas de madera…”
Así inicia “Relato de las barritas de menta”, uno de los cuatro textos inéditos del colombiano Gabriel García Márquez y que acaban de ser divulgados como oro puro de la literatura universal.
Los textos fueron adquiridos por el Banco de la República de Colombia y tanto la esposa de Gabo, Mercedes Barcha como su hijo, Gonzalo García Barcha, los donarán junto con 44 cajas a la red de bibliotecas de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá.

Datan de entre 1948 y 1952. Son muchas páginas mecanografiadas, manuscritos y bocetos de alto valor literario. Veamos de qué se tratan los relatos de acuerdo a la información divulgada por el periódico español El País, en su artículo “Cuatro relatos inéditos del joven García Márquez”.
– “Relato de las barritas de menta”
Es una mirada a los primeros organizadores de los sindicatos de la plantación bananera de la United Fruit Company que llegaron desde Italia. También es un bosquejo a la vida social de Aracataca desde una perspectiva muy cruda. Una de las claves para entender el entorno de entonces se encontró en la descripción de las ventas de los migrantes italianos. Sus productos eran botas enterizas para niños, sardinas para adultos, así como las barras de menta que olían a pan y a petróleo crudo.

– “Olor antiguo”
El investigador Sergio Sarmiento destacó que en este relato Gabo comenzó a acercarse a un estilo más de Ernest Hemingway y dejó a Kafka. La historia va de una pareja que celebra 50 años de matrimonio. Él cuenta cómo fueron esas décadas y cómo conoció a su mujer, pero su esposa cree que es importante que deje de recordarlo porque él se casó con la gemela equivocada.

– “El ahogado que nos traía caracoles”
El mismo titular bien podría ser un micro cuento. La primera vez que Márquez habló de esta creación literaria fue en 1982 dentro del periódico español El País. “Durante muchos años (…) soñé con escribir un cuento del cual sólo tenía el título: El ahogado que nos traía caracoles. Recuerdo que se lo dije a Álvaro Cepeda Sumudio [escritor y periodista colombiano] en una fragosa noche de la casa de amores de Pilar Ternera, y él me dijo: ‘Ese título es tan bueno que ya ni siquiera hay que escribir el cuento’… Casi cuarenta años después me sorprendo de comprobar cuán certera fue aquella réplica. En efecto, la imagen del hombre inmenso y empapado que debía de llegar en la noche con un puñado de caracoles para los niños se quedó para siempre en el desván de los cuentos sin escribir”, apuntó en aquella ocasión.

– Sin título
Este iba a ser parte de otra obra titulada “Relatos de un viajero imaginario”, pero Gabo descartó la idea. Consiste en una breve descripción de lo que sucede en un pueblo durante un eclipse solar.