Douglas Escoto combina su enseñanza de la danza folclórica, con la elaboración del vestuario y utilería para esas danzas, que ejecutan los alumnos del Instituto Nacional Manuel José Arce (Inarce), en San Salvador. Esas faenas las ejecuta desde hace 11 años.

Es jueves, el grupo de danza folclórica del Inarce se presentó en la mañana en el Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador, INDES; al regresar, Douglas se afana y se dedica a coser un juego de banderas que será usado en el desfile del 15 de Septiembre; luego, intercala el trabajo y ajusta algunas faldas de sus alumnas.
“El trabajo con el vestuario comenzó en 2007, un año después de comenzar a trabajar en el instituto, le dije a la directora de aquel entonces (Ana Silvia Cabrera de Andrade) que no me gustaban los trajes que tenían y que me diera la oportunidad de modificarlo, respondió que sí , cuando volvió a ver los trajes me preguntó si yo cosía, le dije que sí, quedó admirada”, explicó Douglas.
Un año más tarde, en 2008, logró confeccionar trajes nuevos.
El espacio asignado al grupo de danza del Inarce se encuentra en el tercer nivel del edificio de esa institución, en su interior hay un armario metálico, un perchero y cajas, donde son guardados los vestidos y trajes; además, una mesa para cortar tela y la máquina de coser que usa Douglas.
A ese lugar los jóvenes integrantes del grupo de danza entran de vez en cuando a guardar la ropa y accesorios que usaron horas antes; Douglas, con voz seria, aprovecha y les da algunas indicaciones. Al día siguiente habrá otra presentación.
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Adela Orellana tiene más de 30 años de experiencia en el arte del diseño. Durante septiembre, en su taller se respira el ambiente cívico.
Al inicio, cuando se hizo responsable de enseñar danza folclórica en el Inarce, él debió llevó su máquina de coser, era pequeña de mesa, luego la institución se la reemplazó.
“Después ella (la directora) comenzó a pedir la elaboración de más vestuarios, sugería algunos y me dejaba trabajar con mi creatividad”, continua Douglas.
El Inarce cuenta con 35 parejas de estudiantes que participan en las distintas coreografías, en promedio poseen de 70 a 100 piezas de ropa tradicional, más los accesorios, todos confeccionados por Douglas.
“Para elaborar un traje sencillo se necesita un día o día y medio; uno complejo tres días”, explica Douglas.
Además, comenta que el vestido de volcaneña es el más difícil de hacer, pues lleva doble revuelo, mucho más material y “lo más complicado es darle volumen, sin perder la esencia”.
La mayoría de los materiales usados en las creaciones son satín, encaje, dacrón y manta – que se usa más en el los trajes para hombre -.
“Cada año se utilizan trajes y vestidos diferentes, es el compromiso de sobresalir, de mantener la tradición de la vistosidad y proyección del Inarce”, continua
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La institución educativa atiende a 5 mil estudiantes en sus diferentes especialidades.
Douglas mientras muestra algunos accesorios que usan los alumnos al momento de bailar, uno de ellos un canasto mediano lleno de flores, que no pesa mucho, y facilita los movimientos de las jóvenes al momento de bailar.
Otra pieza de utilería son las trenzas armadas con listones, que simulan cabello largo; también hay penachos.

Frente a la máquina
La costura ha sido parte de la vida de Douglas desde hace varios años, inició en ella en el Centro vocacional Francisco de Asís, de Mejicanos, cuando era adolescente.
“En un momento mi madre me dijo que en la familia no había un sastre, eso me motivó. A los 11 años comencé a aprender el oficio de sastre pantalonero, luego mi maestro de danza, Jorge Ramírez, me enseñó hacer mis propios trajes folclóricos”, concluyó.
