Ana Farfán, reina de las fiestas agostinas 2018, asegura que impulsará diversos programas desde la municipalidad; además, sostiene que no olvida sus raíces, su procedencia.
La joven universitaria de 20 años fue electa soberana el 24 de julio, representó al Instituto Municipal de la Juventud, IMJ.
“Tengo que analizar y gestionar con la alcaldía para saber que se necesita. Pienso apoyar proyectos para la juventud”, comenta Ana.
Además, enfatiza que quiere ser percibida como una líder, “lo jóvenes somos las voces de hoy, no solo somos caras bonitas, si se quiere hacer un proyecto de reforestación allí estaría ayudando, no importaría si me ensució lo que llevo puesto”, dice.
Ana Guadalupe Farfán es coronada como la reina de las fiestas agostinas
La joven de 19 años y representante del Instituto Municipal de la Juventud, fue elegida como la nueva soberana de las fiestas agostinas de la capital de 2018. La reina ha dicho que espera convertirse en líder e inspiraciones para otros jóvenes.
“Descubrir nuevos caminos como toda niña”, la motivó a participar en el concurso comenta.
¿Pero quién es Ana Farfán?
Ana cursa el tercer ciclo de la Licenciatura en Comunicaciones, con énfasis en inglés, en la Universidad Tecnológica.
Ana refleja gran madurez al conversar, a pesar que su voz por momentos tiene el tono juguetón de adolescente.
Su rutina diaria comienza a las 3:30 de la madrugada, a esa hora ayuda a sus padres a preparar los utensilios básicos de la pupusería, ese es el negocio familiar.
“A veces lavo los trastes, veo si necesitan algo más, trato de ayudar lo más posible”, explica Ana.
Luego, si tiene clases, a las 6:30 de la mañana, se prepara y dirige hasta la universidad, sino al trabajo. En la tarde o noche regresa a su hogar, hace tareas y ayuda de nuevo a sus padres, así pasa los días.
Ana y Lupita Valero
La vida no ha sido del todo fácil para la soberana de las fiestas agostinas, en algunos momentos se ha complicado al grado que se compara con Lupita Valero, concursante de Mexicana Universal.
¿Sabes quién fue la primera reina de las fiestas agostinas?
Fue coronada por el presidente Maximiliano Hernández Martínez en la fachada del Palacio Nacional.
Valero saltó a la fama en mayo tras ser interrogada por uno de los jueces de ese concurso sobre los comentarios discriminatorios que recibió por trabajar de mesera.
“Mi querida representante de Guerrero, la pregunta va para ti, pero se la voy a dedicar a un pobrecito mequetrefe del que tuve la mala suerte de leer su comentario ¿has sentido discriminación por tener este oficio (mesera)?”, sin pensarlo dos veces y con la mira en alto, Valero evitó las lágrimas y dijo “Me han humillado, me han dicho malas palabras, me han mirado y se han creído superior a mí”, respondió la joven.
En su repuesta, Valero no solo contó cómo fue tratada, sino también sobre sus padres, quienes le enseñaron a valorar el trabajo. “Mi madre es comerciante y mi padre es cocinero, ellos me inculcaron que cualquier trabajo, mientras es digno, es respetable”.
Finalmente, la candidata mexicana contó que no sólo ha sido discriminada por su empleo, sino también por su nivel socioeconómico.
“Leí un comentario donde decía ‘todas se ven muy guapas, pero a la de Guerrero se le notan los huaraches desde lejos. Yo quiero decirle a esa persona que sí, traigo los huaraches y me los amarré bien antes de llegar a este concurso, porque estoy orgullosa de lo que soy y de dónde vengo”, respondió.
Huaraches es el nombre con que se designa a cierto tipo de sandalia sencilla en México.
Para la soberana de San Salvador, la historia de Valero no es muy diferente a la de ella.
“Las dos hemos sido meseras, en 2015 tuve mi primer trabajo, por eso dejé la universidad, era de hostess (persona que da la bienvenida a los clientes en un restaurante) y también de mesera. Muchas veces me gritaron, lloré”, comenta Ana.
Además, relata que la motivaba a seguir su interés por ayudar a sus padres y abuela.
“Por hoy tengo un trabajo en el que paso de pie casi 9 horas, trato con gente de mucho dinero y sí, he recibido frases como: qué estas haciendo aquí, chacha vení traemé esto”, relata. Sin embargo, considera “a mi no me interesa, como ella (la mexicana), yo estoy pagando mis estudios”, concluye.

