Una hora y 36 minutos significaron ampliar un sueño. Una hora y 36 minutos antes, Marcelo Arévalo mantenía la fe de sacar un triunfo, porque tenía “hambre de victoria”, como él mismo publicó. Una hora y 36 minutos después, logró seguir haciendo historia para el deporte salvadoreño, al avanzar en el Roland Garros 2018.
Y es que Chelo sacó una victoria de lujo, al avanzar a octavos de final del dobles, después de que junto al estadounidense James Cerretani derrotaran al argentino Federico Delbonis y al francés Benoit Paire, en dos sets corridos, incluido el “tie break” de la primera manga, por 7-6 (5) y 6-4.
Es que tal y como el sonsonateco había manifestado cuando ganó en segunda ronda, tampoco en este juego eran favoritos. Pero nacional y norteamericano se crecieron para imponerse a los favoritos. Para el menor de los Arévalo, este logro es por lo que ha trabajado, y contó cómo se sintió después de este episodio que ha dejado en alto al país.
“Las sensaciones de este gran triunfo… pues estamos muy contentos, sabíamos que iba a ser un partido duro, obviamente, creo que en estos torneos todos los partidos son duros”, expresó desde París.
La fiebre del mundial Rusia 2018 ha llegado a las calles de San Salvador
Las Fuentes Beethoven en la colonia Escalón, se ha convertido en una vitrina al aire libre, donde los colores de algunas de las treinta y dos selecciones participantes, se dejan ver, obtener un ejemplar, aunque sea de imitación es una opción para los salvadoreños.
“Pero veníamos con la confianza de que habíamos ganado un buen partido de segunda ronda. Así es que nos mantuvimos tranquilos, luchamos durante todo el partido a pesar de que en el segundo set íbamos un break abajo, pero nos volvimos a encontrar con nuestros mejores tiros y logramos sacar adelante el segundo set”, complementó.
La raqueta número uno del país también manifestó el sentir por este hecho histórico, con el que marca a El Salvador: “Me llena de mucho orgullo el hecho de ser el primer tenista de llevar a estas instancias a mi país. La verdad, esto me motiva a seguir trabajando más duro y, obviamente, no quedarme con este logro hasta el momento, sino que seguir rompiendo nuestras metas personales cada vez”.
También Arévalo detalló un poco cómo ha sido jugar junto a Cerretani, con quien está haciendo dupla e historia: “Ha sido una bonita experiencia, es un jugador que ha estado mucho tiempo en el circuito, es especialista nada más en dobles. Así que aprendiendo todos los días cosas de él, creo que él también ha aprendido cosas de mí y nos hemos encontrado bien en la cancha, a pesar de que no habíamos jugado unas dos veces anteriormente. Hemos encontrado la manera de poner lo que los dos hacemos en la cancha y nos ha estado funcionando”.
Chelo y su compañero tendrán, en octavos el próximo 3 de junio, un duelo duro. Tendrán que enfrentar a los número 1 y 2 del mundo, en dobles, la pareja conformada por Mate Pavic (Croacia) y Oliver Marach (Austria). Sobre este duelo, contestó: “Como todo atleta cuando se dedica a algo profesional, creo que el objetivo o el sueño –en lo personal- es siempre jugar en los mejores torneos del mundo, contra los mejores jugadores del mundo. El día domingo, se logrará un objetivo de esos que es jugar contra la mejor pareja del mundo en estos momentos”.
Del partido, explicó: “Tenemos que entrar a la cancha, hacer lo mismo que hemos venido haciendo, a dar la lucha, hacer lo que sabemos hacer. No importa que sea el 1 del mundo o el 100 del mundo, se tiene que afrontar cada partido de la misma manera. Así es que a divertirnos y por qué no, a seguir soñando con dar la sorpresa”.
Finalmente, al ser preguntado sobre si considera que Roland Garros es su mejor torneo y 2018 su mejor año, Marcelo sostuvo: “Sí. Creo que jugar en jugar un Grand Slam y estar en los octavos de final es algo que me da muchísima felicidad. Así que sí puedo destacar que Roland Garros ha sido el torneo que me ha dado mejores sensaciones en este 2018”.
Ahora, Chelo seguirá soñando en grande, pero sabe que de no seguir vivo ha escrito una página de oro para el deporte nacional. Esa misma que lo seguirá inspirando a repetirla en el futuro y a superarla. Lo logró en su tercera participación en un Roland Garros. Y esa tercera ha sido la vencida.
