Con muchos botes de pintura de todos colores, cepillos de todos tamaños y más utensilios, Lorena Pacas comienza a lustrar zapatos a los clientes desde tempranas horas de la mañana en la Plaza Libertad, en el centro de San Salvador.
Con 52 años, esta noble mujer es la única en el centro que se dedica a la labor de lustra botas rompiendo, con todos los estereotipos y esquemas en un mundo laboral en donde trabajan solo hombres.
Ella se sienta sobre un banco que, justamente abajo, tiene compartimientos donde hay muchas herramientas para lustrar zapatos. Una gran cantidad de pinturas la acompañan en su día para ofrecer un servicio de calidad.
Junto a sus compañeros, todos hombres, se dedican a éste oficio; pero Lorena ha sido la única mujer que más tiempo se ha mantenido realizándolo, ganándose así el respeto de todos sus compañeros de trabajo y la admiración de los clientes, quienes prefieren buscarla a ella para que les lustre los zapatos.
“Este trabajo tuve que agarrarlo a pura necesidad, tuve que ver si alguien me ayudaba, gracias a Dios me puso a todos estos angelitos que son todos mis compañeros”, detalló Lorena mientras hace ademanes con sus manos llenas de pintura.
Con esmero y entusiasmo, lustrar botas ha sido su fuente de ingresos por mucho tiempo. Lorena tiene 20 años de experiencia en el trabajo, ya que comenzó su labor en 1998 y desde entonces ha seguido en pie.
Antes de dedicarse a este oficio, ella era comerciante en el mercado, ya que no tenía un empleo fijo que le ayudara a generar ingresos.
Pero meses después ella conoció a Danilo Cornejo, miembro de la Asociación Salvadoreña de Botas, quien le animó a que aprendiera el oficio de lustra botas para que pudiera tener un empleo fijo. Lorena aceptó y Danilo le enseñó lo que él sabía.
“Él fue el quien me dio ánimos para seguir adelante porque yo le contaba todos los problemas que tenía”, contó la mujer.

Ahora Paca disfruta a plenitud a su familia y a pesar que pasa 10 horas diarias en el portal, siempre hace espacio para compartir con su familia, sobre todo con sus cinco nietas, tres de Lorena y dos de David.
Foto/ Jorge Reyes
El rol de madre
Lorena Pacas es madre de tres hijos: Lorena, David y Manuel. Su primogénita fue Lorena, con quien le tocó salir adelante con mucho esfuerzo, ya que cuando tuvo a la niña no tenía empleo.
Cuando no era lustra botas, ella iba dejar a a sus hijos a la escuela en las mañanas y se iba a trabajar al mercado.
Ella explicó que era muy difícil ser madre y trabajar, pero se esforzó para que ellos salieran adelante en sus estudios.
Ahora, sus hijos ya son independientes gracias al esfuerzo de Lorena, quien los ayudó en todo momento.
“Ser la única mujer en el negocio es algo grandioso, hay veces que vienen hombres a que les lustre los zapatos y se van contentos”, afirmó orgullosa de su empleo.
Sin embargo, mencionó que cuando llegó al negocio de lustra botas habían personas que la marginaban por el hecho de ser mujer y pensaban que ella no podía hacer el trabajo; pero ella demostró lo contrario.
Ahora la mayoría de los clientes la buscan a ella y prefieren que Lorena les lustres los zapatos ya que es algo inusual que una mujer realice este oficio.
Además de lustrar botas esta mujer también sabe otros oficios, como el de fontanería, ya que son necesarios para subsistir, aseguró.
Las personas que deseen un buen lustrado, brillante y relucientes, pueden encontrar el negocio de Lorena en la Plaza Libertad, a un costado del portal la Dalia, en el centro de San Salvador.
