Edgar Solórzano llegó en los años 80 a Los Ángeles. Abandonó su Chalatenango natal para dejar de escuchar la metralla de la guerra y ahora añora el país al que no ha vuelto desde entonces.
El miércoles se enfundó la camiseta y chumpa de la Selecta para llegar al StubHub Center y apoyar a los seleccionados junto a su novia Anet Markarian, una chica con la que enlazó su vida hace 20 años.
“Cuando nos enteramos que iban a jugar El Salvador y Armenia nos pusimos muy contentos y acá estamos con los sobrinos (Alec y Alan) que saldrán a la cancha con los jugadores de Armenia”, comentó Solórzano, quien esperaba que la Selecta terminará con la mala racha en los últimos partidos.